* El conductor estuvo en varios programas de televisión hablando sobre su absolución del caso Rímolo y sobre su estancia en la cárcel. * En su primera noche, le hicieron cambiar de ropa y le dijeron "Vas a dormir en mi cama".
SILVIO SOLDAN
El conductor Silvio Soldán reapareció en la televisión después de ser absuelto del caso Rímolo. Soldán quedó pegado en el caso de las prescripciones truchas de su entonces pareja y tuvo que pasar unas cuántas noches en la cárcel, como una suerte de prototipo de Gaby Álvarez, pero en el servicio penitenciario argentino.
Al principio, relató Soldán que pensó que era boleta. “Boleta en todo sentido: me agarran a trompadas, me violan, cualquier cosa…” En el cuarto que le tocó eran “cuarenta tipos, veinte de cada lado, en un galpón con un solo baño, una sola ducha, una sola letrina y un piletón para lavar la ropa”, describió Soldán.
En vez, el recibimiento de los presos fue “cordial”: “Se me acerca uno y me dice ‘Bienvenido, bah, si se puede decir ‘Bienvenido’ a un lugar como éste’, y me da la mano”, después de saludar “afectuosamente” a sus nuevos compañeros, Soldán relató que un “atorrante” le ofreció ropa y dormir en su cama.
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“¿Tenés ropa?”, le preguntó. Y cuando Soldán le contestó que sólo la puesta, buscó ropa propia y se la prestó. Así, Soldán cambió el look platinado y noventero por uno tumbero con todo y ojotas. Quizás no le haya tocado “cárcel VIP”, pero uno de sus compañeros le cedió su cama y sábanas de Boca en su primera noche. "Vas a dormir en mi cama", le espetó su compañero, a lo que Soldán se preguntó si sería solo o no.
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“La verdad es que dormí fenómeno esa noche. Lo pasé bomba”, declaró, ahora risueño, Soldán en su entrevista con Jorge Rial. De ahí en más fue cuesta abajo. “A medida que pasan los días es cuando dejás de dormir, dejás de pensar, dejás de soñar”, relató Soldán.
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“Nunca me sentí un preso total”, explicó Soldán “sabía que tenía que terminar de alguna manera, que tenía que terminar bien”, afirmó Soldán, quien negó haberse deprimido en algún momento, a pesar de ser “un muerto en vida”, como resume Soldán su experiencia “tumbera ”.
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