La rubia se destapó con todo y quiere dejar su huella. ¿Logrará invocar a los espíritus correctos?
Puede que no sea la representante de ninguna marca conocida y que su cara sea casi un accesorio de su voluptuoso cuerpo, pero la chilena Carla Orlando está decidida a ser recordada en el mundo del modelaje hot.
Esta rubia de 21 años viajó desde Santiago de Chile a Buenos Aires y aterrizó en las páginas de la revista Hombre en su edición de junio. Como buena aprendiz de mediática, recitó con precisión las letanías de la recordada Wanda Nara.
"Todavía me estoy aguantando. Quiero tener mi primera vez con alguien especial. Aunque algunas cositas he hecho", confesó con picardía. "Si bien soy virgen, mis primeras experiencias sexuales fueron con chicas", recalcó la rubia.
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A simple vista se pueden contar seis tatuajes en el cuerpo de la modelo: una escritura sobre su omóplato derecho, un tribal en su brazo izquierdo, un motivo abstracto sobre su empeine del mismo lado, letras chinas justo sobre la cola y una cruz del lado derecho de la cadera, con una diminuta rosa justo arriba.
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Fue justamente ese tatuaje el que la delató con respecto al resto de las chicas ignotas que aparecieron en la revista este mes. Y ella insiste en que no quiere estar dibujada.
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