Un Peronista

Escribe Fabián Doman

La semana pasada el presidente uruguayo José Pepe Mujica hablando ante una reunión de empresarios opinó sobre las elecciones argentinas. "Esto es muy claro. Tiene que ganar un peronista. Si no gana un peronista está complicado. La última vez que ganó un no peronista terminó mal" resumió Mujica  su pensamiento (crítico) sobre Argentina. 

El temor del presidente uruguayo a la luz de la historia, de la aritmética electoral y de lo que dicen las encuestas para el 2015 es infundado: un peronista "no tiene" que ganar.  Un candidato peronista puede ganar  por capacidades, cualidades, aptitudes y peso propio. Lo mismo que vino sucediendo desde 1946 a la fecha.  No por nada el peronismo ha ganado en 9 de las 11 elecciones presidenciales en las que se presentó (más la victoria indirecta con Arturo Frondizi en 1958). Fue el movimiento político que más tiempo se mantuvo en el poder entre 1946 y 1976 -12 años- y desde 1989 para acá gobernó 22 de los últimos 24 años –salvo el interregno De la Rúa- lo que al 2015 significara 24 de 26 años y si vuelve a triunfar en las elecciones de ese año, significara al 2019, 28 años de 30. Y 16 ininterrumpidos, desde que Kirchner llegara al poder en mayo del 2003.

¿Hay muchos fenómenos políticos semejantes a nivel internacional? No. La comparación más habitual del peronismo es con el PRI mexicano. Sin embargo hay diferencias:

 - el PRI no gano en forma libre, limpia y democrática muchas elecciones. Al revés el peronismo siempre gano compitiendo en forma abierta y sin condicionamientos. O dicho de otro modo: el peronismo nunca necesito del fraude para ganar una elección.

- el proyecto político mexicano que comenzó con la presidencia de Plutarco Elías Calles en 1929 y que tuvo a Lázaro Cárdenas como su más fiel arquitecto en la década del 30 –el "Perón" mexicano- sufrió en el año 2000 un ostracismo del poder de 12 años. Perdió dos elecciones seguidas (2000 y 2006) y solo volvió al poder en 2012. El peronismo no proscripto o con dictaduras que interrumpan el orden institucional nunca estuvo 12 años fuera del poder.

¿Y con el resto del mundo?. El varguismo de Getulio en Brasil no tuvo la continuidad política del peronismo a la muerte del líder fundador. En Inglaterra los conservadores y laboristas pueden tener momentos históricos (de hecho los segundos gobernaron la friolera de 13 años seguidos, todo un record entre 1997 y el 2010), en EE.UU., lo mismo para demócratas y republicanos, pero la mayor marca la tiene la más importante figura política norteamericana del siglo XX, Franklin Roosevelt y fue de 12 años (1933-1945) y no hay antecedentes de tres periodos seguidos de un mismo partido (salvo el mencionado). Tampoco en España, en la convulsionada Italia, en la cambiante Francia o en la alternancia alemana de demócratas cristianos y socialdemócratas.

La otra característica del peronismo es su gigantesca capacidad para rediseñarse, aggionarse y presentarse a la sociedad como lo nuevo, lo diferente frente a cada elección. Sin grandes apoyos entre los intelectuales y el mundo económico y empresario (que lo apoya para naturalmente hacer negocios) y manteniendo una relación compleja y convulsionada con el periodismo (desde el primer Perón) sin embargo logra presentarse frente a cada desafío electoral como la alternativa de sí mismo.

¿Y el 2015?. Una primera lectura señala que salvo algún cambio de humor en la sociedad muy marcado el próximo presidente volverá a ser peronista. Una encuesta publicada el fin de semana le otorgaba a Daniel Scioli el 21,6 % de los votos, a Sergio Massa el 20% y a Mauricio Macri el 17%. Lo que significa que en forma individual el peronismo ya arranca con un piso de 41% (más allá de la discusión de si todos los votantes de Scioli y Massa son los mismos, lo que a criterio de este periodista, sí). En el mismo sondeo Hermes Binner mantiene su 18% y Carrio  5.1% y Sanz el 2.2%, en lo que sería el mismo sector político. O sea que los candidatos PJ en forma directa superan el 40% -15% más que la suma de las figuras de la alternancia progresista radical- y esto sin contar con los votos peronistas refugiados detrás de Macri (votos necesarios, por más que a muchos en PRO les moleste  y preocupe para hacer viable el proyecto político Macri Presidente).

El 2015 inclusive puede volver a presentar otro fenómeno notable para el peronismo: si Scioli logra convertirse en el candidato oficial del PJ-FPV y Massa va "por afuera" con su Frente Renovador, dos candidatos peronistas podrían pasar a la segunda vuelta electoral. ¿Novedad?. No tanto: si Menem no se hubiese bajado en el 2003, el ballotage habría estado protagonizado por dos peronistas.

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