SIMONE DE BEAUVOIR Y JEAN PAUL SARTRE

*Una relación muy particular.
*Cuando ella tenía 21 y él 24, en 1929, se presentaron al examen final de filosofía. Sartre obtuvo el primer puesto y Simone el segundo, pero los miembros del tribunal estaban convencidos de que la verdadera filósofa era ella.
*Durante décadas compartieron sus obras, sus vivencias e incluso sus amantes.

Cómplices Vitalicios


Simone de Beauvoir (1908-1986), autora feminista creadora del revolucionario El segundo sexo (1949), y el filósofo Jean Paúl Sastre (1905-1980) mantuvieron una relación tan libre como profunda que se prolongó durante casi toda su vida.

Fueron más famosos que su obra, sobre todo él. A una reedición de El ser y la nada aparecida en los setenta le faltaba un capítulo completo y nadie se dio cuenta…

Cuando ella tenía veintiún años y el veinticuatro, en 1929, se presentaron al examen final de filosofía. Sastre obtuvo el primer puesto y Simone el segundo, pero los miembros del tribunal  estaban convencidos de que la verdadera filósofa era ella.

Durante décadas compartieron sus obras, sus vivencias e incluso sus amantes, que se pasaban el uno al otro sin el menor escrúpulo y que dejaban verdes y al desnudo en la abundante correspondencia que intercambiaron durante los 51 años que duró su relación. Entre ellos eran tiernos: «Mi vida ya no depende de mí », usted es «siempre yo», no se puede estar «más unidos de lo que ya lo estamos, usted y yo», escribía él. Por su parte, Simone parecía amar más al amor que había inventado que a Sastre…

Sartre siempre dijo que para él la mitad de la humanidad (los hombres) apenas existía, que prefería «hablar con una mujer de las cosas más insignificantes que hablar de filosofía  con (Raymond) Aron».


Sartre y las Mujeres

La realidad era que el muy machista Sartre era un seductor compulsivo que necesitaba coleccionar mujeres -preferiblemente más jóvenes- para sentirse realizado. Con ellas fue tremendamente desleal ya que les escribía que las amaba y, tras utilizarlas, se lo contaba todo a Simone. Ambos gastaron toda su sinceridad entre ellos y coleccionaron juntos rendidos y jóvenes admiradores y admiradoras.
Simone de Beauvoir siempre gusto a Sartre porque «tenía la inteligencia de un hombre y la sensibilidad de una mujer».

Las declaraciones por carta eran encendidas: «Usted, mi pequeño juez – le escribió él en el tiempo de El ser y la nada-. Usted, mi primera lectora, mi “pequeña conciencia moral”. “Usted, mi ojo, mi oreja, mi testigo”. »

Ni siquiera los respectivos amores norteamericanos  de Sartre y Beauvoir, Dolores y Nelson Algren -modelo de Lewis Brogan de los mandarines-, les apartaron de su «fidelidad» transtemporal».

Cuando Sartre llamó a su compañera para que la ayudara a corregir el manuscrito de una de sus obras, ella corrió a Francia. «Nada, ni tú, ni mi vida, ni mi propia obra, está por encima de la obra de Sartre», le dijo a Algren. En París no encontró a Sartre porque se había ido de vacaciones con su amante…

Durante los últimos años de su vida, se alejaron y terminaron ambos con mujeres treinta años más jóvenes que ellos.

Sartre con Arlette y Beauvoir con Sylvie.

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