¿Comprar un celular ahora o esperar? Los detalles a tener en cuenta y a qué estar atento
Los importados dejarán de pagar aranceles y el cambio impositivo abre la puerta a una baja de precios y más competencia.
Los detalles a tener en cuenta al comprar un celular y a qué estar atento.
Un cambio histórico está a punto de concretarse en el mercado tecnológico argentino. Desde el 15 de enero, todos los celulares que ingresen al país desde el exterior quedarán exentos de pagar aranceles de importación. La medida, anticipada desde mediados del año pasado, genera fuerte expectativa entre comercios y consumidores, y podría traducirse en una baja significativa en los precios.
El recorte de impuestos no llega por casualidad. En medio de un escenario donde el consumo sigue sin recuperarse y la brecha de precios con otros países es insostenible, el Gobierno busca descomprimir los precios de la tecnología y dar señales al mercado de una mayor apertura.
En mayo de 2025, el arancel ya había bajado del 16% al 8% como parte de una desgravación gradual. Ahora, se completa el proceso con la eliminación total de esa carga impositiva. Si bien todavía es temprano para saber en qué medida se trasladará esa baja al precio de venta final, el efecto podría sentirse desde el primer trimestre del año. Fuentes del sector estiman que los precios tendrían una baja del orden del 10%.
Menos impuestos y mayor oferta
El decreto también redujo a la mitad los impuestos internos sobre una amplia gama de productos tecnológicos importados, incluyendo celulares, televisores, monitores y aires acondicionados. En paralelo, se eliminaron completamente los productos ensamblados en Tierra del Fuego.
La consecuencia directa de este cambio es doble, con más competencia entre marcas y una oferta más diversa de equipos. Las barreras que antes favorecían a ciertos ensambladores locales ahora se diluyen, y eso abre la puerta a una mayor presencia de modelos internacionales que antes eran inaccesibles o se conseguían a precios desproporcionados.
El Decreto 333/2025 tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2038, lo que implica una señal clara de estabilidad regulatoria de largo plazo para el sector.
Aunque el fin del arancel representa un alivio importante en la estructura de costos, eso no significa que los precios bajarán en igual proporción. Todavía seguirán vigentes otros componentes que pesan sobre el valor final, como lo son el IVA (21%), costos logísticos, márgenes comerciales y el tipo de cambio oficial, entre otros.
Hoy, un iPhone 17 Pro Max con 256 GB de capacidad se vende en la Argentina a $2.999.999, lo que equivale a aproximadamente u$s2.027 al tipo de cambio oficial, pero si se lo compara con el dólar tarjeta o MEP, la diferencia podría ser aún mayor. El mismo modelo en Estados Undios cuesta u$s1.199, es decir, un 41% menos. En el caso del Galaxy S25 Ultra, la diferencia ronda el 34%.
Con la nueva estructura impositiva, parte de esa brecha podría empezar a reducirse. Incluso en algunos modelos de gama media y alta, los precios locales podrían quedar por debajo de los de Brasil.
Otras variantes a tener en cuenta
El nuevo esquema también modifica las reglas del juego para las importadoras. Las expectativas son de un crecimiento acelerado del volumen de operaciones. Algunas proyecciones del sector privado hablan incluso de una posible duplicación de las importaciones de celulares durante 2026, empujadas por la baja de impuestos y por un mayor dinamismo del comercio con China, principal proveedor de productos electrónicos.
De hecho, durante el primer bimestre del año pasado, las importaciones de electrónicos desde ese país ya mostraban señales de despegue, con un crecimiento del 152% en computadoras y celulares. Esa tendencia ahora podría profundizar aún más.
Además, la llegada de nuevos jugadores al mercado ya es visible. Hay más empresas importadoras activas y una oferta que se diversifica, dejando atrás la fuerte concentración que caracterizó al negocio en los últimos años. Según datos de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), las importaciones totales alcanzaron los u$s81.523 millones en 2022, y se espera que ese volumen se recupere en 2025 tras la caída generada por la recesión.
La baja de precios no sólo favorece al consumidor. También amplía el margen de negocio para minoristas, mayoristas y emprendedores vinculados al mundo de la tecnología. Fundas, cargadores, auriculares, reparaciones, servicios posventa y todo el ecosistema alrededor del smartphone se prepara para una etapa de mayor volumen.
Además, los productos ensamblados en Tierra del Fuego también se verán beneficiados por el recorte impositivo. Con menos presión tributaria, podrán competir en igualdad de condiciones con los equipos traídos de afuera.
La previsión de los importadores es clara, el 2026 marcará el inicio de un ciclo de expansión, donde la clave será el regreso del crédito al consumo, combinado con mayor previsibilidad política en un año sin elecciones.
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