El hermoso pueblo escondido en Jujuy que tiene solo dos habitantes: conocelo acá

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En el corazón de las yungas jujeñas existe un caserío detenido en el tiempo, habitado por solo dos personas. Ideal para aventureros y amantes de la naturaleza más pura.

Jujuy esconde rincones mágicos que parecen salidos de otro siglo. Uno de ellos es Alto Calilegua, un pequeño paraje donde solo viven Betty y Tito, los guardianes de un pueblo casi olvidado que resiste entre la selva y la montaña. La experiencia de llegar hasta allí no es solo un viaje físico, sino también emocional: desconexión total, hospitalidad extrema y silencio profundo.

Quienes se animan a la caminata que conduce a este punto alto del norte argentino se encuentran con un paisaje que cambia a cada paso, desde el verde húmedo de las yungas hasta los pastizales barridos por el viento. Allí, entre casas de adobe, una escuela abandonada y una iglesia aún en pie, sobrevive una comunidad mínima pero llena de historia.

En estas vacaciones de invierno 2025, este tipo de travesías cobran más sentido que nunca: alejadas del turismo masivo, con contacto directo con lo natural y una calidez humana imposible de encontrar en otros circuitos.

Qué se puede hacer en Alto Calilegua

Aunque pequeño, el pueblo ofrece una experiencia inolvidable. Los visitantes pueden:

  • Explorar los senderos que rodean el caserío y ofrecen vistas imponentes.

  • Visitar la antigua iglesia y las viviendas de adobe.

  • Disfrutar de la hospitalidad de Betty y Tito, quienes ofrecen pan casero, mate cocido y relatos de vida en la altura.

  • Hacer avistaje de aves, incluyendo cóndores andinos, y recorrer la zona a pie, cámara en mano.

  • Observar el molino comunitario, que aún funciona en ciertas ocasiones.

Las noches, frías y estrelladas, suman un toque místico a la estadía, especialmente si vas con pareja o en plan de desconexión total.

Dónde queda Alto Calilegua

Este pueblo perdido está ubicado dentro del Parque Nacional Calilegua, uno de los ecosistemas más biodiversos de Argentina. Se encuentra en la zona más alta del parque, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, donde la selva se transforma en praderas abiertas.

El entorno lo convierte en un punto ideal para el ecoturismo, especialmente por su riqueza de fauna y flora, y su valor como lugar de conservación. Allí habitan especies en peligro como el tapir, el oso hormiguero y el yaguareté.

Cómo llegar a Alto Calilegua

El acceso no es fácil, y eso también es parte de su encanto. La aventura comienza en San Francisco (Jujuy), desde donde parte un sendero que atraviesa tres pisos ecológicos distintos: selva, bosque montano y pastizales. La caminata puede durar más de medio día y es recomendable hacerla con guías locales.

En el camino, aparecen algunos puestos de pastores y vistas panorámicas únicas, con un entorno natural que cambia constantemente. Es una experiencia exigente, pero que recompensa con una conexión directa con lo esencial: tierra, historia y humanidad.

Ideal para quienes buscan algo distinto en vacaciones de invierno, este lugar escondido en Jujuy propone un viaje transformador.

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