El restaurante y wine bar que destaca en zona oeste con su propuesta de fuegos y vinos
Del creador de Bruce Grill Station nació Malcriado – entre fuegos y vinos, un restaurante y wine bar que desde 2019 conquista al público del polo foodie de Parque Leloir y que en 2024 amplió su presencia con la apertura de una sucursal en el shopping Tortugas Open Mall (TOM), en Tortuguitas.
El proyecto de Marcelo Fabián Gil se gestó con una premisa clara: consentir a cada comensal a través de una experiencia que involucra todos los sentidos. Desde el momento de la reserva hasta el cierre de la velada, Malcriado – entre fuegos y vinos propone un recorrido que combina estímulos potentes, atención cuidada y una mística particular donde el fuego y el vino son protagonistas. Tal como su lema lo sugiere, la propuesta invita a dejarse llevar por un juego de seducción que impulsa a volver por más, en un entorno que transmite calidez y cercanía.
La sede original de Parque Leloir se caracteriza por su diseño a medida, con madera y hierro forjado como materiales principales, detalles urbanos como el cartel de neón rojo con la frase “El nene no tuvo suerte” y un imponente despliegue de botellas que acompañan toda la escena. El espacio se organiza en dos plantas —con capacidad para 100 cubiertos en planta baja y 60 en planta alta—, además de una terraza para disfrutar al aire libre y un sector exterior con mobiliario flexible para grupos. La recepción, custodiada por una pared repleta de vinos y máquinas self-service Newine con 32 picos a temperatura de cava, invita a comenzar la velada con una copa o un cóctel de autor mientras una pantalla LED proyecta imágenes de fogonazos que evocan el calor del hogar.
Por su parte, la sucursal en Tortuguitas traslada este espíritu a un entorno de estilo minimalista y moderno. Con 700 m² y capacidad para 150 comensales, el local deslumbra desde el ingreso con su piso de piedra y la “pecera de fuego”, un elemento decorativo con llamas reales sobre una base de piedras blancas y grises. La barra central organiza la circulación del salón, con presencia de mesas blancas, sillas de hierro, boxes con asientos de cuero sintético y un sector especial para festejos con mesas comunitarias y una pared de neón que ilumina las palabras “Malcriado” y “By Marcelo Gil”. A un costado, dos máquinas self-service Vitte de origen italiano permiten dispensar vinos por copa, manteniendo cada etiqueta en óptimas condiciones de conservación y temperatura.
En ambas sedes, la carta es un manifiesto de la rebelión de las recetas criollas argentinas, reversionadas a partir de tres métodos de cocción: parrilla con quebracho colorado, horno de barro y disco de arado. El recorrido comienza con empanadas de vegetales asados, bondiola al disco, langostinos o la clásica “La Malcriada” de provoleta y cebolla, además de la sección de “caprichos” como la provoleta rellena de pasta de morcilla y verdeo, el crujiente de papa con chorizo, huevo frito y pimientos asados o el capricho de amor con pincho de chorizo y morcilla.
Los platos principales se organizan en tres secciones: Al fuego, con cortes para compartir, como el tomahawk steak o la tabla Tres Cortes con asado, vacío y bondiola; Al horno, donde destacan preparaciones como el osobuco del rey con puré de papas y cebolla, o la lasagna del nene con bolognesa, mozzarella especiada y parmesano; y Al disco, con platos como la bondiola andina con reducción de cerveza negra o el pollo al disco con verduras. La propuesta se completa con hamburguesas gourmet de ojo de bife o cordero y una cuidada selección de ensaladas con combinaciones originales.
El capítulo dulce se renueva con un bloque de postres que invita a extender la sobremesa con alternativas como la Merengata, que lleva helado de crema americana, merengue italiano y frutillas; el María Lemon Champ, con helado casero de limón y lima y espumante María Handcraft de Bodega Séptima; el Di Lemoncello, con helado de crema americana, lemoncello casero y chocolate; apple crumble con helado de crema americana y tabla de quesos y dulces con mix de quesos y variedad de dulces caseros. La experiencia se completa con la oferta de cafetería con petit fours, pensada para acompañar con café, jarrito, doble, café con leche, capuchino, chocolate o té.
Para maridar cada preparación, Malcriado ofrece dos sistemas: el tradicional, con botella en mesa, y el servicio por copa, a través de máquinas Newine y Vitte. La carta de vinos reúne etiquetas de bodegas como Luigi Bosca, Ernesto Catena, Catena Zapata, Salentein, Alma Negra y Rutini. A esto se suma una barra de coctelería de autor, con creaciones como el gin con tres botánicos a elección, el Negroni Engreída con Carpano Rosso, Aperol y espumante, el Apple Green a base de whisky y manzana, o el refrescante Agua de coco con ron Malibú y ananá.
Con una identidad sólida, una propuesta gastronómica en constante evolución y dos sedes que comparten la misma filosofía de disfrute, Malcriado – entre fuegos y vinos se consolida como uno de los espacios más atractivos para quienes buscan vivir el buen comer y beber bien más allá de lo convencional.
Dirección: Martín Fierro 3290, Parque Leloir; Ramal Pilar Km 36.5 (Shopping TOM), Tortuguitas.
Instagram: @malcriado_fuegosyvinos








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