Equivocación en la NASA: podrían haber desviado un asteroide por error

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Lo que se consideró un logro histórico de la ciencia podría tener consecuencias no previstas. Nuevos estudios revelan que la NASA habría alterado la trayectoria de un asteroide más de lo planeado.

En 2022, la NASA fue noticia mundial por lograr algo inédito: modificar la órbita de un asteroide mediante un impacto directo. El experimento fue celebrado como un hito en la defensa planetaria, pero ahora, especialistas advierten que podría haberse cometido un error que complique futuras misiones similares.

La misión, llamada DART, demostró que es posible alterar el movimiento de un cuerpo celeste mediante tecnología humana. Sin embargo, recientes estudios astronómicos indican que el efecto real del impacto fue mucho más complejo de lo esperado, generando un comportamiento inesperado en el sistema de asteroides.

Esto reabre el debate sobre las estrategias de protección frente a amenazas espaciales. ¿Qué pasaría si, al intentar desviar un asteroide, lo empujáramos hacia una trayectoria más peligrosa? Esa es una de las preguntas que ahora inquieta a la comunidad científica.

La NASA desvió un asteroide: ¿Qué fue la misión DART?

La sonda DART fue lanzada con un objetivo claro: chocar contra el asteroide Dimorphos para probar si era posible modificar su órbita. El impacto redujo su trayectoria en 32 minutos, lo que en principio se interpretó como un éxito rotundo en términos de ingeniería espacial.

Pero nuevas observaciones hechas con el telescopio espacial Hubble y el satélite italiano LICIACube detectaron la expulsión de al menos 30 fragmentos grandes tras el impacto. Estas rocas fueron lanzadas a más de 50 metros por segundo, generando un impulso secundario que triplicó el efecto del choque directo.

Además, se descubrió que la eyección no fue al azar: las rocas salieron en direcciones específicas, lo que habría inclinado el plano orbital del asteroide más de lo previsto. Incluso se identificaron dos fragmentos clave, llamados Atabaque y Bodhran, que habrían sido golpeados por los paneles solares de la sonda.

Riesgos para futuras misiones de la NASA

Este comportamiento inesperado plantea serios desafíos para futuras misiones de defensa planetaria. Los científicos advierten que la estructura del asteroide impactado influye fuertemente en el resultado, y que una desviación mal calculada podría ser contraproducente.

Jessica Sunshine, geóloga planetaria, destaca que los asteroides con superficie rocosa e irregular —como Dimorphos— pueden generar efectos colaterales difíciles de prever. Por eso, antes de aplicar esta tecnología en una emergencia real, se necesita estudiar a fondo cada sistema.

Para obtener más datos, la Agencia Espacial Europea lanzará en 2026 la misión Hera, que analizará con precisión cómo quedó el sistema Didymos-Dimorphos tras el impacto. El objetivo es entender los riesgos reales de este tipo de intervenciones.

Lejos de una simple hazaña, el caso DART demuestra que desviar un asteroide no es solo cuestión de puntería, sino de conocer a fondo sus características físicas y dinámicas. Un error de cálculo podría tener consecuencias inesperadas, incluso para nuestro propio planeta.

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