La NASA aplica maniobras de ingeniería para postergar el apagado definitivo de la Voyager 2
La energía disponible disminuye año tras año y la NASA implementa diferentes estrategias para mantenerla activa el mayor tiempo posible.
NASA
La Voyager 2 fue lanzada en agosto de 1977 y, casi cinco décadas después, continúa avanzando por el espacio interestelar. La nave logró visitar algunos de los planetas más alejados del Sistema Solar y todavía mantiene comunicación con la Tierra, algo extraordinario para una tecnología desarrollada durante la década de 1970.
Sin embargo, el paso del tiempo presenta un problema que los científicos no pueden solucionar definitivamente. La cantidad de energía eléctrica disponible en la Voyager 2 disminuye aproximadamente 4 watts cada año, por lo que la NASA debe administrar cuidadosamente cada una de las funciones que continúan operativas.
La agencia espacial estadounidense lleva años realizando modificaciones para reducir el consumo. Durante 2026 consiguió aplicar una nueva intervención que permitirá mantener funcionando sus tres instrumentos científicos activos durante al menos un año más, aunque el deterioro progresivo de su fuente energética resulta inevitable.
Cómo logran extender la vida útil de la emblemática nave espacial
La Voyager 2 obtiene su electricidad mediante tres generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG). Estos dispositivos transforman en electricidad parte del calor generado por la desintegración del plutonio-238. Con el paso de las décadas, tanto el calor disponible como la eficiencia de los generadores disminuyen.
Ante la imposibilidad de recargar la nave, los ingenieros de la NASA deben decidir qué componentes continúan funcionando y cuáles pueden apagarse para ahorrar energía. Este proceso comenzó hace años y permitió prolongar considerablemente la misión.
En 2019, por ejemplo, se desconectó el calentador correspondiente al sistema de rayos cósmicos y se comprobó que el instrumento podía continuar trabajando a temperaturas inferiores. En 2023, los especialistas comenzaron además a utilizar una pequeña reserva energética que hasta entonces permanecía destinada a un circuito de protección.
La estrategia continuó con el apagado de diferentes instrumentos. En septiembre de 2024 fue desconectado el Plasma Science (PLS), mientras que en marzo de 2025 llegó el turno del Low-Energy Charged Particles (LECP). Actualmente permanecen activos tres instrumentos científicos: el Cosmic Ray Subsystem (CRS), el Magnetometer (MAG) y el Plasma Wave Subsystem (PWS).
En agosto de 2026, la NASA informó además el éxito de una nueva intervención sobre la Voyager 2 conocida como "Big Bang". La maniobra consistió en apagar determinados equipos y recurrir a alternativas que demandan menos electricidad, pero manteniendo las condiciones térmicas necesarias para que la sonda continúe realizando tareas científicas.
Gracias a estos ajustes, los tres instrumentos restantes podrán seguir funcionando durante al menos otro año. La Voyager 1 enfrenta un problema energético similar y los especialistas planean implementar una modificación equivalente.
De todas formas, llegará un momento en el que la Voyager 2 ya no tendrá energía suficiente para comunicarse con nuestro planeta. Eso no significará el final de su recorrido: la nave continuará desplazándose por la Vía Láctea aunque ya no pueda enviar información a la Tierra.
Dentro de aproximadamente 40.000 años, la Voyager 2 pasará a cerca de 1,7 años luz de la estrella Ross 248. Para entonces será una nave completamente silenciosa, pero continuará su trayectoria por el espacio como uno de los objetos construidos por la humanidad que más lejos habrá viajado.
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