Margarita Vidrialesa, albañila: "Cualquier oficio puede hacerlo cualquier persona gracias a la maquinaria"
En 2025, casi 170 mil mujeres estaban afiliadas a un sector que necesita sumar nuevos trabajadores y perfiles especializados.
Durante años, la construcción fue considerada una actividad casi exclusiva de los hombres pero esa realidad comenzó a cambiar en España, donde cada vez más mujeres se suman a los distintos oficios del sector. Aunque todavía representan una minoría, su participación crece de manera sostenida en un contexto marcado por el envejecimiento de la mano de obra y la necesidad de incorporar nuevos trabajadores capacitados.
Según datos del Observatorio Industrial de la Construcción, en 2025 había 166.833 mujeres afiliadas al sector, lo que representa el 11,5% del total. Se trata del sexto año consecutivo de crecimiento de la participación femenina en una actividad que continúa siendo mayoritariamente masculina.
Una de ellas es Margarita Vidrialesa, quien hace siete años dejó empleos vinculados a la limpieza y tareas administrativas para dedicarse a la construcción. Desde entonces se capacitó en distintos oficios y asegura haber encontrado una salida laboral que le permitió mejorar sus ingresos y desarrollarse profesionalmente.
Construcción: un sector que busca renovación
El avance de las mujeres en la construcción coincide con un proceso de recambio generacional. Más del 55% de los trabajadores del sector en España tiene más de 45 años y cada vez resulta más difícil atraer jóvenes a algunos oficios tradicionales.
Con muchos trabajadores cerca de la jubilación, las empresas buscan cubrir puestos que demandan formación técnica y experiencia en distintos oficios.
Para Margarita, este contexto explica parte del fenómeno: "Hoy cualquier oficio puede ser realizado por cualquier persona gracias a la maquinaria que existe. Muchas mujeres se forman porque encuentran mejores oportunidades laborales y salarios más altos".
Según relató, quienes se inician en la actividad perciben sueldos cercanos a los 1.300 euros mensuales, mientras que los trabajadores más experimentados pueden alcanzar ingresos considerablemente superiores.
La especialización y la experiencia se volvieron factores cada vez más valorados en un mercado laboral que necesita cubrir vacantes dejadas por personal altamente calificado que se retira de la actividad.
Menos esfuerzo físico, más tecnología
Uno de los cambios más importantes que atravesó a la construcción en los últimos años fue la incorporación de maquinaria y herramientas que reducen la exigencia física de muchas tareas.
Grúas, elevadores, plataformas y otros equipos permiten mover materiales pesados sin necesidad de manipularlos manualmente, además de contribuir a prevenir lesiones y accidentes laborales.
"La gente piensa que la construcción es solo cuestión de fuerza física, y no siempre es así", señaló Margarita.
La legislación española incluso obliga a las empresas a adoptar medidas para minimizar la manipulación manual de cargas cuando exista riesgo para los trabajadores, promoviendo el uso de herramientas y procedimientos que reduzcan el esfuerzo.
El mundo de la construcción y los prejuicios
A pesar de la creciente presencia de mujeres, todavía deben enfrentar prejuicios vinculados a su capacidad para desempeñarse en determinadas tareas.
"Creen que una mujer no puede levantar 25 kilos, pero basta con ver a una madre cargando a su hijo", afirmó Margarita al cuestionar algunos estereotipos que aún persisten dentro y fuera de las obras.
La mecanización, la capacitación y los avances tecnológicos modificaron buena parte de los trabajos del sector. En ese escenario, la llegada de más mujeres aparece como parte de una transformación más amplia que busca renovar la fuerza laboral y cubrir la demanda de mano de obra especializada en una actividad clave para la economía española.
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