Bastian, a casi 10 meses del accidente en Pinamar: 17 operaciones y una larga rehabilitación

Sociedad

El nene de 9 años sobrevivió a un dramático choque en La Frontera y pasó seis meses en terapia intensiva. Volvió a encontrarse con Melina Santillán, la pediatra que lo asistió tras el accidente.

Casi diez meses después del accidente que puso su vida en riesgo, Bastian Jerez protagonizó uno de los momentos más emocionantes de su recuperación. El nene de 9 años volvió a encontrarse con Melina Santillán, la pediatra intensivista que lo asistió el día del choque en La Frontera, Pinamar, cuando se encontraba inconsciente y en estado crítico.

El encuentro ocurrió en la Clínica Santa Catalina de Neurorrehabilitación, en Pilar, donde Bastian continúa con su tratamiento. Para la médica, que había viajado especialmente desde Tucumán, se trataba de la primera vez que volvía a verlo desde aquel 11 de enero. Melina esperaba en el hall del centro de rehabilitación. Hacía ocho meses que no tenía contacto presencial con el chico al que había encontrado tendido sobre la arena. “Estoy muy emocionada”, contó mientras esperaba.

Cuando Bastian apareció acompañado por sus padres, Macarena Collantes y Maximiliano Jerez, la escena tuvo una enorme carga emocional. El chico avanzaba en silla de ruedas, con un cuello ortopédico y una bandera de la Selección Argentina sobre sus piernas. Pero hubo un detalle que sorprendió especialmente a la médica: su sonrisa. Al verla, el chico también la reconoció.

Melina se acercó, le tomó las manos y le dijo: “Hola, mi amor. Por fin te conozco”. La emoción fue creciendo hasta convertirse en lágrimas. Con las pocas fuerzas que todavía tiene, Bastian le dijo “gracias” a la médica y repitió esa palabra varias veces. Ella lo abrazó y volvió a hablarle: “Sos hermoso. Es hermoso conocerte. Estás muy grande”. También le recordó que todavía conserva un video en el que el nene le agradecía por haberle salvado la vida.

El accidente que cambió la vida de Bastian

El accidente ocurrió el 11 de enero en La Frontera, una zona del norte de Pinamar. Bastian estaba allí junto a su papá para pasar el día y viajaba en la parte trasera de un UTV, a upa de su padre, acompañado por dos nenas menores. El vehículo era conducido por una mujer amiga del grupo familiar. Cuando descendían de un médano, chocaron contra una Volkswagen Amarok que circulaba en sentido contrario y era conducida por Manuel Molinari, de 28 años.

Bastian fue el único que sufrió lesiones. El resto de las personas involucradas resultó ileso. Melina llegó prácticamente por casualidad. Se encontraba atravesando un control policial junto a su esposo, Juan José Torres, también médico, cuando observó que había un grupo de personas reunidas. “Vi un cuerpo en el suelo y le dije a mi esposo: ‘Pará, hay un nene’”, recordó.

La situación era crítica: estaba inconsciente, apenas respiraba, presentaba signos de una condición extrema y su corazón latía muy lentamente. La pediatra comenzó inmediatamente con las maniobras de asistencia. Poco después, el chico sufrió un paro cardiorrespiratorio. Melina y su marido realizaron masajes cardíacos y ventilación mientras solicitaban oxígeno y el equipamiento necesario para asistirlo.

La primera ambulancia llegó aproximadamente diez minutos después. Con oxígeno y ventilación manual pudieron mantenerlo con vida hasta su traslado. Luego llegó una segunda unidad y Bastian recuperó el pulso, aunque permanecía inconsciente.

Melina decidió acompañarlo hasta el Hospital Municipal de Pinamar. Al día siguiente regresó al centro de salud, pero recibió noticias que no eran alentadoras. “Yo me hice presente, fue decir yo estoy acá. Y que para lo que necesiten me pueden consultar, pero ya escapaba de mí. No quería ni preguntarles, la verdad, no quería ni preguntar”, relató. También explicó por qué no entró a la habitación: “Estaban diciendo que Bastián no iba a sobrevivir y recién ahora puedo verlo”.

17 operaciones y seis meses en terapia intensiva

La recuperación de Bastian fue larga y estuvo marcada por momentos extremadamente difíciles. El nene pasó por 17 operaciones y seis meses en terapia intensiva. Durante el primer período, permaneció sedado, recibió medicación y atravesó importantes momentos de dolor. Al mes del accidente comenzó a abrir los ojos lentamente, aunque al principio solamente podía responder con movimientos de la mirada.

Con el paso del tiempo aparecieron nuevos signos de recuperación. Después de cuatro meses comenzó a interactuar y su primera palabra fue “mamá”. También volvió a sonreír. Para Macarena, cada pequeño movimiento representó un avance enorme. “Verlo a Bastian mover un dedo, mover un brazo, mover una pierna, que nos reconozca, para mí eso fue una bendición enorme después de todo lo que pasó”, expresó.

La mamá describió todo el proceso como “una montaña rusa” y contó que durante buena parte de ese tiempo funcionó en “piloto automático”. Hoy, Bastian continúa en rehabilitación. Trabaja con kinesiología, realiza ejercicios para recuperar movimientos y comenzó a ser colocado de pie con asistencia. También utiliza una bicicleta como parte de su tratamiento y trabaja la deglución.

Según su mamá, además, empezó a masticar y tragar por sus propios medios con ayuda de la familia. “Me decían que nunca iba a salir del respirador y de la traqueotomía. Que se iba a alimentar toda su vida por un botón gástrico. Y está masticando, está tragando. No se ahoga”, contó. Todavía no existe un diagnóstico definitivo sobre cuál será su evolución y quedan evaluaciones por realizar. Sin embargo, para su familia cada avance representa una señal de esperanza.

“Bastian salió de los libros”

La evolución del chico también sorprendió a los profesionales que participaron de su tratamiento. Macarena recordó una frase que le dijo uno de los neurocirujanos que operó a su hijo: “Bastian me desconcertó, Bastian me hizo volver a estudiar, Bastian salió de los libros”.

La familia mantiene la expectativa puesta en los próximos meses de rehabilitación. Para Macarena, todavía falta camino antes del regreso definitivo a casa, pero los avances conseguidos modificaron por completo el panorama que tenían después del accidente. “Es un nene de 9 años. Si volvemos al día del accidente, nosotros te podemos decir un montón de cosas. Y hoy Bastian nos está demostrando que sí se puede”, sostuvo.

El vínculo con Melina también se transformó en una parte importante de esta historia. Durante estos meses, la médica mantuvo contacto con Macarena, preguntó por el estado de Bastian y siguió su evolución desde la distancia. Nunca habían vuelto a verse, ni siquiera mediante una videollamada. Por eso, el reencuentro tuvo un significado especial para ambas familias.

“Ella es parte de nosotros, nos va a acompañar por el resto de nuestras vidas”, aseguró Macarena. La médica también valoró profundamente el momento. “Es un momento que estuvimos esperando hace mucho. Es emocionante. No de nervios, sino emoción. Porque estos son los resultados que uno ve y te fortalecen en lo que elegiste, en lo que sos. Este es el final feliz que todos esperábamos tener. Todavía falta, pero estamos en camino”, expresó.

Una recuperación que avanza paso a paso

La familia todavía imagina el día en que pueda volver a su casa. Macarena reconoce que esa jornada será especialmente movilizante después de tantos meses de hospitales, operaciones y rehabilitación. “Esa noche no duermo, pero de felicidad. De felicidad de tantos días estar acá y no saber qué va a pasar”, imaginó.

Mientras tanto, la vida cotidiana también recupera pequeñas escenas que antes parecían imposibles. Que Bastian pueda avisar cuando algo le molesta, mover un dedo, sonreír, hablar, masticar o tragar son avances que su familia valora de una manera diferente después de todo lo vivido. “Hay cosas que en la cotidiana uno no las valora y ahora sí”, reconoció Macarena.

La mamá también contó que Bastian tiene una hermana de 15 años, Valentina, y que entre ellos incluso volvieron las discusiones y los celos propios de la convivencia entre hermanos. El camino todavía es largo. El nene necesita continuar con su rehabilitación y quedan meses de trabajo por delante.

Pero aquella escena del 11 de enero, cuando Melina lo encontró inconsciente sobre la arena, contrasta con la imagen actual del nene que pudo reconocerla, sonreírle y agradecerle. La médica lo resumió de una manera contundente: evolucionó día a día, semana a semana y mes a mes, “sin volver para atrás”.

“Bastian, desde que se accidentó, sigue adelante. Nunca hizo un paso para atrás. En la complejidad. Él estuvo en lo más grave que una persona puede tener en una terapia intensiva. Con un pronóstico funesto, incierto, y los pasos increíbles día a día. Y así seguimos. Esa es la esperanza que no se pierde”, concluyó Melina.

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