Un clásico que se reinventa y sigue vigente en el corazón de Recoleta
Con cuatro décadas de historia, el icónico restaurante de Avenida del Libertador celebra su madurez gastronómica con una carta ampliada, una ambientación de alto nivel y el espíritu cosmopolita que siempre lo distinguió.
cuarenta años de su apertura, Pizza Cero continúa siendo una referencia indiscutida de Recoleta. Ubicado en una de las esquinas más emblemáticas del barrio, este restaurante que nació con vocación pizzera supo evolucionar hacia una propuesta mucho más amplia, integrando influencias italianas, españolas y argentinas, sin perder la esencia que lo convirtió en un punto de encuentro para ejecutivos, habitués del barrio, turistas y amantes de la buena mesa.
El proyecto, que comenzó como una pizzería de calidad superior, hoy funciona como un espacio gastronómico versátil, elegante y perfectamente alineado con los estándares de la restauración internacional.
Un ambiente sofisticado y multifacético
El primer impacto ocurre apenas se cruza la puerta: una vista panorámica permite elegir entre distintos sectores que dialogan entre sí con coherencia estética. La barra de inspiración art decó —con madera lustrada, líneas limpias y un botellero de bronce que actúa como pieza central— es un punto obligado para quienes buscan un cóctel de autor o una copa de vino en un entorno de elegancia relajada.
El salón principal, pensado para almuerzos ejecutivos, cenas íntimas o encuentros más formales, combina mantel blanco, vajilla fina y cristalería impecable, con un diseño cuidado hasta en los detalles: la araña imperial Chandler ilumina el espacio con calidez, mientras obras del grupo Campos Jesses aportan una impronta artística que distingue a la casa. El salón privado para eventos, equipado con tecnología de última generación y capacidad para noventa personas, recibe celebraciones, reuniones corporativas y presentaciones especiales.
En los días templados, las mesas sobre Libertador invitan a disfrutar de la arboleda que caracteriza a esta avenida porteña, de modo que estar al aire libre resulta una experiencia tan confortable como el interior.
Qué se puede pedir en Pizza Cero
Aunque la pizza sigue siendo la columna vertebral del restaurante, la cocina de Pizza Cero se amplió de manera notable en los últimos años. Las pizzas —a la piedra, con masa artesanal, salsa casera y el secreto bien guardado de su mozzarella— se presentan en versiones clásicas y combinaciones más contemporáneas. Entre las primeras destacan la Fugazza, la Fugazzeta rellena, la Calabresa y la Napolitana, mientras que entre las más innovadoras sobresalen la Toscana (mozzarella, salsa de tomate, rúcula y queso brie), la Mejicana (con guacamole y especias picantes), la Veneciana (mozzarella, roquefort, verdeo y huevo) y la De la Huerta, que reúne verduras salteadas en aceite de oliva.
El tapeo, inspirado en la tradición española, es otra de las apuestas fuertes: tortilla de papas, croquetas de jamón crudo, rabas crocantes y langostinos al limón en panko con puré de palta. La burrata con tomates frescos y las berenjenas a la parmigiana completan un apartado ideal para compartir.
En materia de ensaladas, la Caesar —en versiones con pollo o langostinos— se mantiene como una opción infalible, mientras que la Nord, con salmón marinado, palta, huevo poché y mix de verdes, suma frescura y sofisticación.
Los principales recorren carnes, pastas, pescados y preparaciones de autor. Entre los destacados se encuentran las mollejitas crujientes a la crema de limón, los pulpetines de ternera, el bife de chorizo con revuelto de gramajo, la bondiola braseada al malbec durante doce horas, la pesca del día y los spaghetti al gratén con crema, jamón y parmesano.
Para quienes prefieren una comida más descontracturada, los sándwiches gourmet son un acierto: el ciabattin de cuadril, el choripán de campo y el Veggie Sandwich —con mezcla de verduras en reducción de soja— llegan acompañados de mix de verdes y papas fritas crocantes.
Cócteles, vinos y postres a la altura
La carta de bebidas exhibe una amplia selección de cervezas tiradas, más de doscientas etiquetas de vinos y una coctelería estacional que reúne insumos premium con recetas diseñadas para resaltar productos de temporada. Entre los cocktails más celebrados figuran el Mandarin Passion —con vodka de mandarina, arándanos, pepino y espumante— y el Crepúsculo, que reúne pisco, cítricos y hierbas frescas.
El final dulce viene con clásicos de impronta casera: volcán de chocolate con helado artesanal, flan de dulce de leche con chantilly, tiramisú con espejo de sabayón y la Torta Mousse Helada Cero, una combinación equilibrada de chocolate, dulce de leche y crema.
Para las mañanas y tardes, Pizza Cero suma un apartado de cafetería de estilo europeo con tostados, medialunas, variedad de tés importados, jugos naturales y café italiano e irlandés.
Un emblema porteño que sigue escribiendo historia
La elegancia, el servicio atento, la amplitud de su carta y la consistencia lograda a lo largo de cuarenta años explican por qué Pizza Cero tiene un lugar asegurado entre los clásicos de Buenos Aires. Lejos de quedarse en la nostalgia, el restaurante abraza su legado mientras sigue evolucionando, adaptándose a nuevos públicos y manteniendo intacto su espíritu: ser un punto de encuentro donde la tradición, el estilo y el sabor conviven a la perfección.
Dónde queda Pizza Cero
Está ubicado en Av. del Libertador 1800, esq. Tagle, Recoleta
Instagram: @pizzacero
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