Una historia dominada por la ocupación y el conflicto

* Las islas fueron descubiertas en el año 1520 por el español Esteban Gómez, capitán de la expedición de Magallanes, y se incluyeron en el territorio de la gobernación de Buenos Aires en 1776.
* En 1833 Gran Bretaña invadió las Malvinas y expulsó a las autoridades criollas y desde ese momento Argentina no dejó de reclamar la soberanía.
* A partir del 2 de abril de 1982, 5.000 soldados argentinos desembarcaron en Malvinas dando comienzo al conflicto bélico que finalizó el 14 de junio con la rendición del general Menéndez.

La hipótesis en la que coinciden la mayoría de los historiadores argentinos es que las islas fueron descubiertas en el año 1520 por el español Esteban Gómez, capitán de uno de los barcos de la expedición de Magallanes. Sin embargo, navegantes ingleses, holandeses y franceses llegaron a las islas en diversas oportunidades.

En 1776, año en que se creó el Virreinato del Río de la Plata, las Malvinas se incluyeron en el territorio de la gobernación de Buenos Aires. Después de 1810, las islas siguieron bajo esa jurisdicción y 10 años más tarde la fragata Argentina La Heroína fue enviada al lugar para tomar posesión definitiva de las islas.


 



    En 1829 el gobierno de Buenos Aires designó a Luis Vernet como gobernador de las Islas.  En 1833 Gran Bretaña tomólas Islas y expulsó a las autoridades criollas.


 


En 1829 el gobierno de Buenos Aires designó a Luis Vernet como autoridad máxima de las Islas, cargó que ocupó hasta 1832 y un año después Gran Bretaña tomó las Malvinas y expulsó a las autoridades criollas. Desde ese momento nuestro país no dejó de reclamar su soberanía sobre el archipiélago.

El antecedente de la guerra


 


Durante más de 150 años la situación de usurpación continuó sin cambios. El único hecho que la alteró brevemente fue un episodio ocurrido el 28 de septiembre de 1966, cuando 18 jóvenes estudiantes y obreros de extracción peronista, al mando del militante Dardo Cabo, secuestraron un avión de Aerolíneas Argentinas, lo aterrizaron en las Malvinas y allí izaron siete banderas argentinas que flamearon durante 36 horas. Reclamaron la soberanía sobre ese territorio y aguardaron que un sector del Ejército aprovechara esa irrupción y desembarcara en las islas para recuperarlas. Finalmente se entregaron a las autoridades inglesas. Como fue el primer secuestro aéreo y en el país no había jurisprudencia al respecto, las figuras con que se los condenó fueron privación ilegítima de la libertad, portación de arma de guerra, asociación ilícita, piratería y robo en descampado. Tres años de prisión fue la condena para Cabo y dos jefes más,  y nueve meses para el resto.


 


Años mas tarde, el enfrentamiento entre los dos países se inició a partir de las actividades de un empresario argentino llamado Constantino Davidoff, cuya actividad principal eran los negocios relacionados con la chatarra. En septiembre de 1979 había firmado en Londres un contrato con la empresa Christian Salvensen de Edimburgo, adquiriendo las instalaciones balleneras abandonadas en las islas Georgias, por un valor inferior a los US$ 200.000.


 



    El 14 de junio de 1982 el general Menendez se rindió sin condiciones y se estableció el alto el fuego.


 


En diciembre de 1981, Davidoff zarpó con destino a Puerto Leith,  y si bien había enviado una carta comunicando a la embajada británica de su viaje al archipiélago, no especificó que iría en un barco de las características del rompehielos Almirante Irizar, ni que se dirigiría directamente a las Georgias , donde tomó aproximadamente 3.500 fotografías.

El 19 de marzo de 1982,  Davidoff volvió a las Georgias, esta vez en un buque que llevaba 41 personas para realizar las tareas de desmantelamiento. En este desembarco se produjo el izado de una bandera argentina, hecho que se utilizó como desencadenante del conflicto, y por el cual las autoridades británicas acusaron formalmente a los argentinos.

El 2 de abril de 1982, con una dictadura que pretendió dar un manotazo de ahogado para sostenerse en el poder, aproximadamente 5.000 soldados argentinos –enviados por el gobierno de facto de Leopoldo Fortunato Galtieri- desembarcaron en Malvinas dando inicio a un improvisado conflicto armado, que costó la vida de 649 soldados argentinos mal pertrechados, mal alimentados y que combatieron ante militares profesionales..

En lo que fue definido por muchos medios de comunicación como un “día glorioso para la patria”, la fuerza argentina aplastó rápidamente a la guarnición de la marina real que contaba con pocas armas y efectivos, haciéndose cargo de la gobernación militar el general de brigada Mario Benjamín Menéndez. Los británicos denunciaron la invasión y comenzaron a movilizarse. El triunfo argentino no parecía tan seguro.


 



A las 16:01 del 2 de mayo de 1982 el Crucero General Belgrano -el barco de guerra más grande argentino- fue hundido por los británicos. Muerieron 323 soldados. Fue el principo de la derrota.


    


Por aquellos años las fuerzas armadas argentinas eran el segundo ejército de América Latina, con 230.000 hombres, 165 aviones y 20 navíos de combate. Sin embargo, el gobierno militar mandó a las Malvinas sólo a 12.000 hombres, de los cuales en su mayoría eran conscriptos poco entrenados, de brigadas de infantería.



En cambio, las fuerzas armadas británicas tenían 350.000 soldados, todos profesionales y envió a las Malvinas 28.000 hombres que incluyeron fuerzas de infantería, marines y paracaidistas y movilizó todos los recursos de su flota: 110 navíos, de los cuales 33 eran de combate. También llevó 38 aviones de lucha, así como un centenar de aviones y helicópteros de apoyo.


 


El hundimiento del Belgrano: el principio del fin



Mientras que las conversaciones en las que el Papa Juan Pablo II exhortaba a los gobiernos de Thatcher y Galtieri a deponer actitudes extremas no llegaban a buen puerto, el 25 de abril de 1982 se conocieron ataques ingleses en distintos puntos de Georgias y el teniente de navío Alfredo Astiz firmaba la rendición, sin haber opuesto resistencia.



A las 16:01 del 2 de mayo el Crucero General Belgrano –el barco de guerra más importante de Argentina- fue torpedeado y hundido por un submarino inglés fuera de la zona de exclusión y murieron 323 soldados.


 



   Las Islas Malvinas fueron descubiertas en 1520 por el español Esteban Gómez, capitán de la expedición de Magallanes.


 


Este incidente significó un duro revés para los soldados argentinos, pero también para la opinión pública del país que desde el comienzo del conflicto se dejó convencer del éxito de la invasión a las islas por un gobierno militar que estaba llegando a su fin.  


 


El 28 de mayo los paracaidistas ingleses se enfrentaron con los argentinos en Darwin y Goose Green, a quienes vencieron y durante dos semanas, las fuerzas inglesas avanzaron progresivamente sobre Puerto Stanley (había sido rebautizado como Argentino), cercando a los argentinos.



Después de los últimos enfrentamientos, el general Menéndez se rindió sin condiciones el 14 de junio y junto al General Jeremy Moore -comandante inglés- establecieron el alto al fuego y la consiguiente rendición.

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