Perversos extremos

Después de dos años de búsqueda, cayó una dupla de violadores que tenía víctimas de entre 16 y 24 años. Conocían a sus víctimas en boliches, les invitaban un trago, las drogaban y las violaban. Al menos ocho mujeres cayeron en su trampa.

Escribe Mauro Szeta

Lo que hacían estos delincuentes sexuales cuesta pensarlo, digerirlo. Quebraron toda conducta delictiva, llegaron a una extrema perversión que los coloca como "criminales deleznables".

Desde 2011, dos hombres se habían puesto de acuerdo para convertirse en demonios. Juntos habían planificado sus ataques. Sus víctimas, chicas de entre 16 y 24 años, su lugar de captación, boliches de la zona oeste del Gran Buenos Aires.

El engaño empezaba con una simple charla en la barra de los locales. Los acusados empezaban la seducción. Hablaban con chicas y en determinado momento, les invitaban unos tragos. Ahí, en esos tragos, les colocaban una droga. Algunos especialistas hablan de "Burundanga", una droga capaz de vulnerar y descomponer a una víctima a situaciones de debilidad total.

Así, luego, con el pretexto de ayudar a las chicas, que ellos mismo, habían drogado, las sacaban de los locales, y las metían en un auto. Así, con las víctimas, sin defensa, las llevaban a una casilla, y las abusaban.

En total, abusaron de 8 chicas. En uno de los casos, a una de las mujeres, después de liberarla, la hicieron manejar su auto por la autopista del Oeste. La chica, en estado deplorable no se mató por milagro.

Los acusados fueron buscados casi dos años, hasta que finalmente los atraparon. Al primero de ellos, Nahuel Araya Valdez, lo perdió su intento por abusar de otra chica. Así cayó tentado por una mujer policía que ofició como anzuelo. El acusado fue al encuentro pensando que iba a captar una chica más, y terminó preso.

Ahora, capturaron al segundo acusado. Se llama Cristian Yenzi. Tiene un tío que es policía y custodio de un juez. Como no lo podían ubicar se pensó que podía tener protección del familiar, pero finalmente lo atraparon igual.

Ahora, las víctimas tendrán que validar el reconocimiento de los acusados en rueda de presos, -ya los reconocieron por foto-, y después llegará el momento del juicio. En el medio, hay ocho mujeres que tienen su vida arruinada, y de eso, nadie las puede sanar.

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