Advierten por el deterioro de las pinturas en la Capilla Sixtina
El director de Museos Vaticanos anunció que analiza limitar las visitas al templo para preservar los frescos de Migue Ángel, que cumplen 500 años.
La capilla fue construida en 1484 para el papa Sixto IV, a quien le debe el nombre, pero fue Julio II quien encargó a Miguel Ángel su decoración (1508-1512).
La capilla tiene 20 metros de altura, y Miguel Ángel trabajó sobre un andamio que colgaba en las alturas durante cuatro años, con un esfuerzo físico y artístico descomunal y en medio de grandes trifulcas con el papa Julio II que le conminaba a que acabara el trabajo.
Los frescos representan nueve escenas del libro del Génesis como "Creación de la luz", el "Pecado Original" y el "Diluvio Universal".
A pesar de su descontento por ser un pintor empleado del Vaticano, Miguel Ángel regresó casi 20 años después, con 59 años, para acometer otra pintura en la Capilla Sixtina a petición de Clemente VII, quien el encargó el Juicio Final en la pared del altar y que terminó en 1541.
El maestro se afanó y pintó una masa de cuerpos retorciéndose en sus tumbas a la espera de la ira de Dios, un tema elegido como advertencia a los católicos para que se sometieran durante la Reforma que se extendía por Europa, aunque también es interpretado como fruto de la fe atormentada de Miguel Ángel.
La capilla alberga además obras de importantes artistas del renacimiento como Botticelli, Ghinlandaio, Pinturicchio y Signorelli.
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