Al menos 400 muertos por las intensas lluvias
Dilma Rousseff ya liberó 500 millones de dólares para paliar la situación.
Las lluvias torrenciales que azotan el sureste de Brasil dejaron hasta ahora 400 muertos, en su mayoría en la región serrana del estado de Río de Janeiro, donde hubo derrumbes de tierra y lodo que dejaron bajo tierra una gran cantidad de casas.
El ministro afirmó que "es una tragedia de grandes proporciones" la que golpeó a las ciudades de Teresópolis, Nova Friburgo y Petrópolis, a unos 100 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro.
"Es un escenario desolador, provocado por la violencia de las aguas y los deslizamientos de tierra, que resultó en muertes y daños graves a la infraestructura de caminos, calles, edificios públicos y casas", dijo el ministro.
En Nueva Friburgo, el número de víctimas mortales se sitúa en 168, entre las cuales se encuentran tres bomberos que participaban en las tareas de rescate, según el último boletín municipal.
El secretario municipal de Medio Ambiente y Defensa Civil de Teresópolis, Flávio Luiz de Castro, informó que los muertos en esa ciudad montañosa, ubicada a 85 kilómetros de Río de Janeiro, aumentaron hasta los 161.
Otras 39 víctimas se registraron en el municipio de Petrópolis, en donde los deslizamientos y las inundaciones afectaron principalmente áreas en el valle del río Cuiabá y del distrito de Itaipava, y 13 fallecidos más se contabilizaron en el área de Sumidouro.
La presidenta Rousseff liberó unos 500 millones de dólares para socorrer a las víctimas y anticipó que este jueves sobrevolará la zona del desastre, en su primera actividad fuera de la casa de gobierno desde que asumió el pasado 1 de enero el cargo.
Las ciudades serranas recibieron en la madrugada del jueves pasado las peores lluvias de los últimos tiempos: en la región llovió el 84 por ciento de lo que se espera para todo enero, según el servicio meteorológico.
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