Los dislates de la Bienal de Venecia: la mujer campana y un tanque lleno de pis
Ambas exposiciones pertenecen a Florentina Holzinger, una coreógrafa de Austria causó polémica en la prestigiosa exposición de arte.
La propuesta de una coreógrafa de Austria causó polémica en la prestigiosa Bienal de Arte de Venecia. Se trata del proyecto de Florentina Holzinger, quien decidió colgarse desnuda como si fuera el badajo de una campana. A eso le sumó una mujer nadando dentro un tanque lleno de orina reciclada.
La obra de Holzinger, llamada “Seaworld Venice”, mezcla actuación en vivo, escenografía y situaciones bastante impactantes para transmitir una idea clara: mostrar cómo funcionan el poder, los desechos y la crisis climática.
En la escena, la propia artista aparece desnuda, colgada boca abajo y usa su cuerpo como si fuera el “badajo” de una campana gigante. Cada hora, esa campana suena como una especie de alarma. La idea detrás de esto es advertir sobre el riesgo real que padece Venecia ante una inminente inundación por el avance del agua y el cambio climático.
A eso se le suma que todo el espacio del pabellón de Austria dentro de la exposición de arte está armado como si fuera una mezcla entre una iglesia, un parque temático acuático y planta de tratamiento de aguas residuales.
De eso surge otra de las polémicas de la exposición: el proyecto usa la orina de los visitantes, la cual se recicla dentro de un sistema cerrado y se usa para llenar el tanque donde se ubicará una intérprete durante toda la muestra.
Según la página web del proyecto, toda esta performance es "una metáfora de un orden global que deja a los vulnerables como residuo del poder", y la intérprete es "una superviviente que mira desde las ruinas de una civilización disuelta en orina". El lema es "I live in your piss”, en español, “vivo en tu pis”.
Entre otros elementos simbólicos, también aparece una moto de agua que circula dentro del espacio inundado, representando a la catástrofe ecológica ligada al turismo masivo en Venecia y al hundimiento de la ciudad. Frente a esto hay una veleta monumental sustituye los monumentos rígidos del pasado por una “Deposición de Cristo” liderada por mujeres, "girando como signo de fuerza colectiva y ruptura con el statu quo".
"La obra utiliza lo abyecto para desarmar los espectáculos pulidos del poder y el progreso. La colisión entre carne y maquinaria rompe superficies estéticas idealizadas y obliga a mirar de frente la violencia social y ecológica, que suele ser suavizada por los discursos institucionales. En ese marco, el pabellón se presenta como un espacio de resistencia feminista radical", explicaron integrantes del polémico proyecto que podrá visitarse hasta el 22 de noviembre.
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