Los muertos causados por las lluvias en el estado de Río de Janeiro sumaban hoy más de 60, unos 40 de ellos en Ilha Grande, informaron fuentes oficiales, que advirtieron sobre posibles nuevos deslizamientos de tierra y que hay unas 3.000 viviendas en riesgo de derrumbe.
Tras la tragedia, el presidente brasileño, Luiz Lula da Silva, interrumpió ayer sus vacaciones en una playa del estado de Bahía para realizar una conferencia telefónica con su Gabinete, y esta mañana llamó al gobernador fluminense, Sérgio Cabral, para estar al tanto de la situación.
La mayoría de los muertos se registró en una posada de Ilha Grande, la mayor de las islas del municipio histórico de Angra dos Reis, a 151 kilómetros de la ciudad de Río de Janeiro, capital del estado.
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Un repentino deslizamiento de tierra aplastó allí la elegante posada Sankay, en la playa Bananal, en las primeras horas de este año, tras lo cual los rescatistas hallaron unos 40 cadáveres entre sus escombros y otros inmuebles cercanos.
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Otra veintena de muertes se registraron en la capital estatal y sus alrededores, con lo que el número total de muertos era de 61 hasta esta tarde.
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