Asegura que sólo tiene 26 años y envejeció "de repente"

Mundo

Una vietnamita sufre un extraño desorden por el cual su cuerpo empezó a acelerar el proceso del paso del tiempo.

Una mujer vietnamita de 26 años aseguró que su cuerpo envejeció al menos cinco décadas en cuestión de días. Los médicos corroboraron la veracidad del caso y quedaron sorprendidos: se trata de una mujer joven con aspecto de anciana.

Nguyen Thi Phuong acusa 26, pero su cuerpo emprendió un envejecimiento acelerado desde que tenía 21, según el sitio inglés Daily Mail. Al parecer, los problemas comenzaron en 2008 a causa de lo que los médicos creen que puede ser una alergia crónica a los mariscos.

La mujer se casó en 2006 con Nguyen Thanh Tuyen, un carpintero que hoy tiene 33, y cuando mira su foto de bodas suspira: "¿Era una novia linda, no?". Según Phuong, en 2008 hubo un episodio en concreto de alergia, pero no fue al médico porque no tenía plata para pagarlo.

En vez, la mujer recurrió a las hierbas medicinales. "Me picaba todo y me tenía que rascar a cada momento, hasta cuando dormía", recordó Phuong. Después de un mes, la comezón disminuyó pero quedaron las pústulas en su piel.

"Cambié a la medicina tradicional y las picaduras desaparecieron, así como también la picazón, pero mi piel empezó a ponerse fláccida y a caerse", explicó. Mientras tanto, los médicos locales atinaron a explicar el fenómeno como una rara reacción del cuerpo a los corticoides que poseen los remedios tradicionales contra la alergia.

La piel de Phuong se volvió vieja, pero la mujer continúa siendo fértil y sus ojos, dientes y cabello tampoco se vieron afectados. Sin embargo, la rara condición de la mujer la inhibió al punto de usar una máscara para salir a la calle.


 


La vida de Phuong se había vuelto un calvario hasta que los médicos del hospital Dinh Chieu, en la provincia de Ben Tre, decidieron atenderla de forma gratuita. Ellos la derivaron a un centro médico especializado, pero todavía no tiene un diagnóstico preciso.


 


Phuong reconoció que el amor de su marido la mantiene viva. "Si no me apoyara, no podría salir a la calle y trabajar", contó. La mujer trabaja en una planta procesadora de castañas de cajú, mientras espera que algún filántropo la ayude a curar su rara enfermedad.

Dejá tu comentario