Aunque pueden pagarla, los "freegan" prefieren la comida que encuentran en la basura

Mundo


  • Un grupo de profesionales que se preocupa por el medio ambiente y cuestiona el consumo, decidió dejar de comprar ropa y alimentos  porque los puede conseguir gratis en los containers de basura.
  • Se estima que ya son cientos los que se suman al proyecto y denuncian que los alimentos sacados de circulación se encuentran en perfecto estado para ser consumidos.
  • Nuevos exponentes de una filosofía de vida que, como todas, tiene sus contradicciones.

 


Se trata de un grupo de profesionales con ideas anti-consumo y a favor del medio ambiente. Como parte de su estilo de vida, decidieron dejar de comprar alimentos y ropa y sobrevivir con lo que encuentran en la basura. Su planteo parece extremista, pero lo justifican alegando que, según un estudio de la Universidad de Arizona, en los Estados Unidos se desecha sin ser consumido el el 40 por ciento de los alimentos.

¿Vida sana o excentricidad?


La propuesta lleva, cada noche, a cientos de personas que se pasean por las calles de la "Gran Manzana" buscando comida entre los residuos de los supermercados.


 


   Según los “freegan ” (como se llaman los cultores del vegetarianismo gratuito), los alimentos que consiguen están intactos y no se encuentran vencidos. 

Según los “freegan ” (como se llaman los cultores del vegetarianismo gratuito), los alimentos que consiguen están intactos y no se encuentran vencidos. Aunque la tarea de pasear por las noches neoyorquinas no es de lo más agradable.

Muchos supermercados simplemente tiran productos cuando les llegan otros más frescos por falta de espacio ”, plantea a El país semanal  Adam Weissman, uno de los impulsadores del movimiento.


"Una filosofía de vida"


Si se invirtiera el dinero de esos alimentos “desechados” por el país del norte, cada desnutrido podría acceder a la exuberante cifra de 46 millones de dólares anuales.    


Si comprás un Cd, tenés que pensar en el impacto ecológico del plástico que lo envuelve. Si ves una película, sabés que te están metiendo en ella mensajes subliminales sobre qué beber o cómo vestir, y además, en su producción se desperdician toneladas de materiales”, explica Weissman.



Aunque el impulsador del movimiento se jacte de no pertenecer a la cultura de masas que, según sus propias palabras, es “ tremendamente contaminante, psíquica y físicamente ”; no se priva de consumir sus comics.

Y aunque los consigue gratis, el consumo existe. Entonces, parece que cuando se trata de vicios, el movimiento se restringe a lo básico y esencial.

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