El microsatélite argentino concretó su misión en Artemis II rumbo a la Luna: cómo le fue

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Atenea participó de la misión Artemis II de la NASA, operó 20 horas en el espacio profundo y transmitió datos clave para el desarrollo espacial argentino

El microsatélite argentino Atenea completó su misión en el marco de la Artemis II de la NASA, en un hito para la tecnología espacial nacional. Durante 20 horas de operación en el espacio profundo, el dispositivo logró establecer comunicaciones a más de 70.000 kilómetros de distancia con estaciones terrestres ubicadas en Córdoba y Tierra del Fuego.

El proyecto permitió validar desarrollos tecnológicos argentinos en condiciones extremas, en una misión que forma parte del programa internacional que busca retomar los vuelos tripulados hacia la órbita lunar por primera vez en más de 50 años.

El microsatélite argentino concretó su misión en Artemis II de la NASA rumbo a la Luna: cómo le fue

El satélite funcionó bajo el estándar internacional CubeSat y fue el único desarrollo latinoamericano seleccionado entre cuatro proyectos elegidos por la NASA para acompañar la Artemis II. El despliegue se realizó desde el Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos, y permitió obtener datos científicos clave para futuras misiones de exploración.

Las primeras señales fueron recibidas a más de 40.000 kilómetros de distancia y posteriormente se superó la marca de 70.000 kilómetros, estableciendo un récord nacional en telecomunicaciones espaciales. Durante la operación se recopilaron datos sobre radiación y comportamiento de componentes electrónicos sometidos al entorno del espacio profundo.

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El desarrollo de Atenea fue el resultado de un trabajo conjunto entre instituciones científicas y académicas del país, entre ellas la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA), la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), el Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR), la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y la empresa VENG S.A.

“De los 61 países participantes, solo cuatro quedamos seleccionados para llevar cargas útiles como un micro satélite. Entre los requisitos, hubo que cumplir los estándares de seguridad extremadamente estrictos que exige la NASA para no poner en riesgo una misión tripulada como esta”, señaló Alejandro Martínez, decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA.

Atenea es un CubeSat de clase 12U, con dimensiones aproximadas de 30 x 20 x 20 centímetros. El dispositivo incluyó instrumentos como fotomultiplicadores de silicio, capaces de captar señales en condiciones de baja luminosidad y medir fenómenos vinculados al entorno espacial.

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Entre los principales desafíos técnicos se destacaron la medición de radiación a diferentes altitudes, la validación de comunicaciones de largo alcance y el ensayo de sistemas de navegación global en condiciones inéditas para desarrollos argentinos.

“La mayoría de los desarrolladores de Atenea son estudiantes, quienes asumieron el desafío de materializar un proyecto de alta complejidad en tiempo récord”, afirmó Fernando Filippetti, responsable de FIUBA y ASTAR, al destacar el impacto formativo de la iniciativa.

Según la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), la información obtenida permitirá perfeccionar tecnologías aplicables a futuras misiones a la Luna e incluso a Marte, consolidando la capacidad nacional en ingeniería espacial y fortaleciendo la cooperación internacional.

Darío Genua, secretario de Innovación, Ciencia y Tecnología de la Nación, subrayó: “Cada proyecto de ingeniería fortalece nuestras capacidades tecnológicas, forma recursos altamente calificados y nos vuelve un proveedor confiable para la nueva economía espacial”.

El éxito de Atenea marca un avance para la ingeniería argentina y refuerza la participación del país en proyectos de exploración espacial avanzada, en un contexto de creciente cooperación científica internacional.

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