Lilliane Bettencourt, la mujer detrás del imperio de la marca de cosméticos L'Oreal, fue declarada por la Justicia de Francia como "inhabilitada para decidir por su senilidad". El pedido de la medida fue hecho por su hija, Françoise Bettencourt-Meyers, con quien está en plena batalla campal por el futuro de la firma.
Los médicos que han examinado el caso de la multimillonaria Liliane Bettencourt, en conflicto con su hija por la gestión de su fortuna, consideran que tendría que estar sometida a una cierta tutela en los actos patrimoniales y de carácter personal por su senilidad, reveló hoy "Le Monde".
Al parecer, tres médicos concluyeron que Bettencourt, de 88 años, necesita estar "bajo tutela" por una "alteración conjunta de las facultades mentales y físicas". La medida fue requerida por la hija de la dueña de L'Oreal tras meses de batalla legal por la gestión de la fortuna de la firma, que se estima en25 mil millones de dólares entre bienes, propiedades y dinero.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según los medicos, Bettencourt "debe poder beneficiarse de una medida de protección en los actos de la vida civil, tanto en los patrimoniales como en los de carácter personal" a raíz de que padece una "enfermedad cerebral" que no le permite tomar decisiones a conciencia. Por eso se asignaría a una persona para que reciba sus ingresos y pague sus cuentas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Mi hija no es feliz... Es muy cambiante, necesitaría consultar con un psiquiatra teniendo en cuenta sus problemas psicológicos", declaró Bettencourt al diario "Le journal de Dimanche" una semana antes de que fuera adoptada la medida legal. La mujer se negó a continuar las negociaciones con su hija: "Cansa recibir a alguien que psíquicamente está un poco perturbado", sentenció.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Tal vez está mal decir esto, pero si esta joven fuera a un psiquiatra en el que tuviera confianza y que la incitara a salir de sí misma, quizás sería más feliz", señaló con dureza Bettencourt, pero tal parece que la Justicia de París le dio la razón a su hija. Las dos mujeres habían llegado a un acuerdo legal el 6 de diciembre pasado, pero no fue definitivo.
El escándalo estalló después de que la mujer de 88 años le regalara a su amigo personal, el fotógrafo 20 años menor que ella François-Marie Banier, obras de arte, un seguro de vida y efectivo valuados en mil millones de euros. Así se quebró el delicado equilibrio en una de las familias más ricas de Francia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario