El arzobispo argentino Leonardo Sandri, quien fuera considerado como la "voz" de Juan Pablo II durante los últimos años de su pontificado y monseñor Estanislao Esteban Karlic, de 81 años, arzobispo emérito de Paraná, serán nombrados cardenales en un Consistorio que el Papa Benedicto XVI llamó para el 24 noviembre.
El anuncio fue realizado por el Papa en al término de la audiencia general de hoy, en la Plaza de San Pedro, ante miles de peregrinos que asistieron al encuentro. “Tengo la alegría de anunciar -dijo el Santo Padre- que el 24 de noviembre próximo, vigilia de la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, habrá un Consistorio en el cual nombraré dieciocho nuevos cardenales”, aseguró.
Con estos nombramientos la Argentina tendrá cuatro cardenales, de los cuáles sólo dos podrían participar en un futuro Cónclave para elegir Papa: Jorge Mario Bergoglio y Leonardo Sandri. Los otros dos, Jorge María Mejía y Estanislao Esteban Karlic, tienen más de 80 años y por lo tanto no pueden ser electores de un futuro Papa.
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Leonardo Sandri tiene 63 años es conocido por los católicos debido a que leía los discursos y homilías que el fallecido Papa polaco quería transmitir a los fieles tras el deterioro de la salud del pontífice durante los meses antes de su muerte, en abril de 2005.
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El nuevo cardenal latinoamericano fue durante siete años, desde el año 2000, el "número tres del Vaticano", detrás del Secretario de Estado, el entonces cardenal Angelo Sodano.
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Desde junio de este año ejerce el cargo de prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.
Ordenado sacerdote en 1967, obispo desde 1997, Sandri es un experimentado diplomático de la Santa Sede que, además del español, su lengua materna, habla inglés, italiano, francés y alemán.
Fue nuncio apostólico, es decir embajador del Papa, en momentos delicados en Venezuela (1997-2000), con la llegada al poder de Hugo Chávez, y en México (en 2000), durante los primeros 10 años del restablecimiento de relaciones diplomáticas con ese país en 1992.
Quienes lo conocen dicen que es amable y reservado, y lo definen como un típico exponente de la Iglesia que impulsó Juan Pablo II: sensible a las injusticias sociales y ortodoxo en asuntos doctrinales.
Fanático de fútbol, hijo de una familia católica de Buenos Aires con inclinaciones peronistas, se incorporó al servicio diplomático vaticano en los años 70, demostrando un gran talento para mediar.
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