Brasil: la escalada de violencia en Río de Janeiro ya suma 23 muertos

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La ciudad carioca vive desde el lunes pasado un conflicto entre narcos y la Policía por la detención de 159 integrantes de distintas bandas.

EFE
Por EFE
La escalada de violencia que vive desde el lunes pasado Río de Janeiro provocó hasta hoy 30 muertes, autos incendiados y arsenales decomisados en las favelas de la ciudad carioca, donde bandas narcos se levantaron en armas ante la detención de varios de sus jefes y compañeros.

La cifra de víctimas puede ser mayor debido a que los enfrentamientos de hoy están concentrados en Vila Cruzeiro, considerada como la favela más peligrosa de Río de Janeiro y que fue ocupada por los uniformados con el apoyo de seis tanquetas blindadas cedidas por la Marina de Guerra.

En la ocupación de Vila Cruzeiro, transmitida en directo por las redes de televisión, se registraron numerosos enfrentamientos, pero hasta ahora no hay informaciones sobre víctimas.

La operación en Vila Cruzeiro está a cargo del temido Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), la llamada tropa de elite de la Policía Militarizada.

La intensa movilización policial, que dobló el número de uniformados en las calles y realizó operaciones en 28 favelas, busca reprimir a la organización criminal a la que se atribuyen los ataques violentos de los últimos días, principalmente contra autobuses, automóviles particulares y puestos policiales.

Las autoridades de Río de Janeiro, ciudad que será una de las subsedes del Mundial de Fútbol de 2014 y la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, atribuyen los  ataques a una represalia de los grupos criminales que fueron expulsados por la Policía de importantes favelas en las que controlaban el tráfico de drogas.

Según la secretaría de Seguridad Pública de Río de Janeiro, estos narcotraficantes expulsados, que integran el llamado Comando Vermelho (Comando Rojo), la principal organización criminal de Río de Janeiro, se concentraron en Vila Cruzeiro y otras favelas del Complejo del Alemán, un conjunto de barrios pobres en la zona norte de la ciudad.

En los cuatro días de combates, en los que los delincuentes quemaron 55 vehículos, la Policía decomisó 29 pistolas y revólveres, 10 fusiles, dos escopetas, una submetralladora, cinco granadas, dos bombas caseras, un cóctel molotov y nueve artefactos explosivos.

Los ataques comenzaron el sábado en importantes vías de la ciudad, se intensificaron el martes por la noche y se extendieron a varios municipios del área metropolitana de Río de Janeiro, incluyendo los de la llamada Baixada Fluminense y Niteroi.

En la mayoría de los casos, los atacantes fuertemente armados, algunos de ellos con fusiles, bloquearon vías importantes, asaltaron a los ocupantes de los vehículos y le prendieron fuego a los automóviles en medio de la calle.

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