Brasil y EE.UU. buscan destrabar el comercio
*Se trata de la Ronda de Doha, estancada por diferencias entre los países involucrados.
*Lula y George W. Bush, reunidos en San Pablo, reconocieron la importancia de llegar a un acuerdo, pero destacaron que será difícil alcanzarlo.
*Los subsidios a la producción agrícola vigentes en Europa y Estados Unidos son la principal traba para acercar posiciones.
Los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Estados Unidos, George W. Bush,
afirmaron ayer que sus países se colocan "en el centro del debate de la Organización Mundial de Comercio" para buscar una salida a la estancada Ronda de Doha.
En una conferencia de prensa conjunta, ambos mandatarios reafirmaron "el compromiso en trabajar juntos, y poner a nuestros ministros bajo la orden de hacer andar estas negociaciones que van a requerir mucho trabajo", dijo Bush al término del almuerzo que los mandatarios compartieron en el Hotel Hilton de San Pablo.
Las negociaciones de la Ronda de Doha se encuentran estancadas a raíz de la resistencia de los países de la Unión Europea y Estados Unidos a reducir los subsidios a su producción agrícola, pero reclaman la liberalización de los mercados industriales y de servicio.
En esta nueva recuperación de las negociaciones, Lula planteó el desafío para los países involucrados en poner sobre la mesa el as que cada uno tiene en la manga, en el camino de satisfacer las expectativas de cada parte en el comercio mundial.
"El presidente Bush tiene su as en la manga, también Brasil y también la Unión Europea. Algunos no quieren jugar. Pero en algún momento vamos a poner las cartas sobre la mesa y vamos a ver si somos capaces de llegar a un acuerdo", afirmó Lula.
"Estados Unidos y Brasil están en el centro del debate de la organización mundial de comercio. Si descuidamos estas conversaciones comerciales, buena parte del mundo hará otro tanto", advirtió el mandatario norteamericano al resaltar como "vital el éxito de la Ronda de Doha porque se trata de uno de los más importantes programas en la lucha contra la pobreza".
El mandatario anfitrión también llamó la atención sobre la importancia de la Ronda de Doha: "creo que deberíamos darle una sola orden: concluyan el acuerdo lo más rapidamente posible porque
si Estados Unidos y Brasil se entienden es más fácil de convencer a aquellos que aún no participan del acuerdo".
Pero Lula aportó al debate un tono crítico al papel de los países desarrollados al plantear la construcción de "proyectos que tengan un significado para los países pobres, en la búsqueda de
una certidumbre de que la gente no vea a los países ricos como países que los explotan".
"El éxito de las negociaciones ya no es económico, de perder o ganar, el problema ahora es eminentemente político. Si vamos a tener como líderes mundiales la capacidad de decidir el futuro de seres humanos que dependen de estos acuerdos", enfatizó el brasileño a la prensa.
En esa línea, Lula recordó su oposición a la firma de un Acuerdo de Libre Comercio de las Américas, y ratificó el convencimiento de su gobierno de "fortalecer el Mercosur, apostar
a la integracion sudamericana y hoy el mayor comercio es Brasil y América Latina".
"Esto demuestra que hemos dado pasos importantes" en la integración regional, "pero no significa que podamos seguir hablando de otros tantos acuerdos bilaterales entre Estados Unidos
y Brasil u otros países".
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