Buscar a los vecinos perdidos en Austria: una forma diferente de recordar y repudiar el Holocausto
*En 1938 se produjo la llamada “Noche de los Cristales Rotos”, la destrucción de una sinagoga emblemática en un barrio de Viena y la agresión a todo negocio manejado por judíos que dio comienzo a la barbarie nazi.
*Setenta años después, en Buenos Aires y en Austria, simultáneamente, los sobrevivinetes se buscan para un reencuentro.
Es sabido lo que ocurre en las grandes y populosas ciudades del mundo entero (la Argentina no es una excepción). Edificios en torres o pequeñas urbes dentro de enormes metrópolis en las cuales los vecinos, aún separados por escasos metros, no se conocen unos a otros salvo por casuales encuentros. Cruces en ascensores, en algún comercio, en los halls de entrada de los edificios y nada más.
Por eso resulta extraño y alentador que en Buenos Aires y Austria a la vez se haya concebido una rememoración del comienzo del Holocausto organizando un encuentro de vecinos de un mismo barrio..., pero 70 años después.
Para ser mas exactos: En 1938 se produjo la llamada “Noche de los Cristales Rotos”, la destrucción de una sinagoga emblemática en un barrio de Viena y la agresión a todo negocio manejado por judíos que dio comienzo a la barbarie nazi.
La impresión macabra con que se suele recordar el Holocausto son esas fotos de campos de concentraciones con seres humanos famélicos, cámaras de gas, tortura y muerte y la impresionante serie de imágenes que vienen de un pasado cercano en el tiempo.
Para quien no puede entender aún la caída de la mente humana a los infiernos de la persecución y el exterminio racial, vale escuchar al escritor austríaco nacionalizado argentino Alfredo Bauer, quien residía en Viena siete décadas atrás cuando se produjo “La Noche de los cristales rotos.”.
“Los judíos también son seres humanos, claro que sí... Igual que las pulgas son animales... pero son repugnantes”... eso decía Jospeh Goebbels, el Ministro de Propaganda de Hitler, y a muchos les parecía una expresión correcta...”.
Bauer tenía 13 años cuando ocurrió esa tragedia en Viena, salvó su vida por esos extraños designios del destino, pudo escapar a la persecución genocida y al hablar con minutouno.com en su departamento porteño se le nota un extraño rictus de tranquilidad y satisfacción por estas jornadas recordatorias.
Bauer habla de las persecuciones raciales como una excusa para el expansionismo y la conquista de las Naciones, pero lo hace sin rencores y explica al judaísmo (a través de una de sus obras, “Historia Contemporánea de los Judíos”), como él mismo lo expresa, desde una óptica marxista.
Son curiosas y llamativas algunas de sus expresiones, por caso: “Austria nunca integró a otras comunidades y eso permitió que germinara el nazismo. En cambio países como Turquía siempre atrajeron a judíos, griegos y armenios porque se destacaban en el arte del comercio, algo que no hacían bien los turcos...”
Es interesante comprender que la visión de Bauer respecto de las persecuciones como excusa expansionista no se refiere sólo al pasado, sino tiene su correlato presente en cualquier expresión política que siembra la división y el odio como forma de dominación.
Frente a esto, el Holocausto y las ideas persecutorias, le dice a minutouno.com: “No se trata de la culminación de un odio antijudío escencial y eterno, sino de un acto extremo de imperialismo que no conoce vínculo de órden moral entre los hombres.”
“¿Qué aprendimos y qué nos queda por aprender de aquella experiencia...”?, se pregunta el proyecto de vecinos perdidos tanto en Viena como en Buenos Aires.
No extraña que setenta años después de la destrucción de la sinagoga de Austria y los negocios de los judíos vieneses, haya personas –aún sobrevivientes- con deseos de reencontrarse y dejar un mensaje de paz al resto de la humanidad para que no se vuelvan a repetir las tragedias persecutorias en las cuales el hombre persigue y caza al hombre.
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