Los candidatos a ocupar escaños en el Congreso y a ser gobernadores de 36 estados de EEUU cerraron una campaña electoral dominada por la situación en Irak, para pesar de los republicanos.
El nivel de actividad política llegó a su clímax en todo el país, con reuniones, entrevistas y un alud de anuncios de televisión, con los que los demócratas y los republicanos tienen dos objetivos: atraer a los últimos indecisos y garantizar que sus partidarios vayan mañana a las urnas.
Mientras, legiones de voluntarios de ambos partidos se esforzaban por contactar al mayor número de votantes para ganarse su confianza en vísperas de los comicios, donde se renovará toda la Cámara Baja, un tercio del Senado y se elegirán gobernadores en 36 de los 50 estados de EEUU.
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Las últimas encuestas siguen dando una ventaja clara para los demócratas, pero el margen ha caído.
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Un sondeo de la empresa Gallup indica que un 51 por ciento de los votantes se inclina por candidatos demócratas y el 44 por ciento por candidatos republicanos. En cambio, hace un mes esa diferencia era del 60 por ciento frente al 36 por ciento.
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El Centro Pew también apunta a una bajada de la intención de voto de los demócratas hasta el 47 por ciento, comparado con el 50 por ciento que tenían hace dos semanas. Mientras, los republicanos han subido del 39 por ciento al 43 por ciento en el mismo período.
Este tipo de encuestas no predicen, sin embargo, el resultado final de las elecciones legislativas, pues miden el voto nacional y no las opiniones a nivel local, donde se decidirá el dominio del Congreso para los próximos dos años.
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