Armado con una ametralladora y vociferando contra el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, un hombre fue la extraña sensación de la convención que se realizó ayer en Phoenix, Arizona.
Blandiendo su AR-15, una persona, cuyo nombre no se reveló, insultó a viva voz a Obama, mientras causaba pánico en los demás presentes y era seguido por la mirada tranquila del servicio secreto. Según la ley de aquella región, no cometió ningún delito y pudo marcharse como llegó.
Es que en Arizona no está prohibido portar armas, ni ir con ellas a manifestaciones públicas. Sin embargo, desde los “servicios” trataron de llevar calma a la sociedad, asegurando a los medios locales que ellos "estaban bien al corriente de lo que estaba sucediendo".
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