Corea del Norte lanza un misil y desata una crisis bélica a nivel global

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*El presidente de Estados Unidos calificó este hecho como "un acto de provocación".

EFE
Por EFE
El lanzamiento de un cohete de largo alcance por parte de Corea del Norte supone otra gran crisis global para el presidente de EE.UU., Barack Obama, que pondrá a prueba su interés en soluciones diplomáticas y a largo plazo su objetivo de librar al mundo del arsenal nuclear.

En esto coincidieron hoy expertos políticos, líderes del Congreso y funcionarios de alto rango del Gobierno de EE.UU. tras el "acto de provocación" de Pyongyang.

Hasta ahora la prioridad de Obama, y parte de la razón que lo embarcó en su primera gira por Europa, era lograr el consenso de sus aliados para resolver la crisis financiera global.

Mientras la fijación de EE.UU. estaba en esa crisis, Pyongyang hizo caso omiso de las presiones políticas y lanzó el Taepongdong-2, un cohete intercontinental con un alcance de unos 6.700 kilómetros y capaz de llegar a las costas de Alaska y Hawai.

Tim Brown, experto en asuntos de inteligencia de GlobalSecurity.org, afirmó que el lanzamiento solo beneficia a dos bandos: "al régimen norcoreano y a quienes proponen un sistema de defensa antimisiles" en EE.UU.

"Corea del Norte desesperadamente ansía lo que el mundo no le da -atención y respeto-. Este último lanzamiento también podría reflejar una lucha de poderes interna entre los de línea dura y los más pragmáticos, si tal cosa existe, que luchan por el poder ante un debilitado líder, Kim Jong Il", observó.

El Gobierno norcoreano dijo que se trata de un "satélite de comunicaciones" con fines pacíficos, pero aunque el Pentágono aseguró que el lanzamiento no tuvo éxito la desconfianza hacia Pyongyang es palpable.

Tanto congresistas demócratas como republicanos piden una respuesta "firme" y la ayuda de Rusia y China para atajar la crisis.

La legisladora republicana Ileana Ros-Lehtinen piensa promover una medida para continuar con las sanciones y el aislamiento diplomático hasta que Corea del Norte abandone su programa nuclear "y resuelva sus patentes abusos de derechos humanos".

Las sanciones adicionales que pidió el ex presidente George W. Bush tras la prueba nuclear de octubre de 2006 tuvieron poco efecto a largo plazo, pese a la pobreza en Corea del Norte.

Los esfuerzos actuales se centran en reactivar el diálogo a seis bandas (las dos Coreas, EE.UU., China, Japón y Rusia).

Hoy mismo, Obama propuso una ambiciosa agenda para firmar con Rusia este año un nuevo tratado de reducción de armas nucleares, similar al conocido por la sigla en inglés START.

A largo plazo Obama quiere librar al mundo del arsenal nuclear, en momentos en que países como Irán, Pakistán y Corea del Norte buscan avanzar en sentido contrario.

"Queremos movilizar al mundo para que sea parte de este proceso porque realmente es una de las grandes amenazas", explicó a la cadena CNN desde Praga David Axelrod, asesor político de Obama.

EE.UU. aboga por que las naciones "que quieran material nuclear para fines pacíficos o energéticos lo hagan a través de un banco internacional, para que el material esté seguro y no caiga en manos de grupos extremistas", enfatizó.

Durante la contienda electoral, la ex rival de Obama y ahora secretaria de Estado, Hillary Clinton, advirtió en un anuncio televisivo que EE.UU. requería de un presidente "listo" para responder si una crisis surgía "a las tres de la madrugada".

La noticia del lanzamiento del cohete llegó a las 04.30 hora local de Praga, donde Obama participó en una cumbre entre EE.UU. y la Unión Europea (UE).

El lanzamiento, según explicó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, "no fue una sorpresa" porque Obama venía analizando la situación en "las últimas tres o cuatro semanas".

Si el cohete fuera una amenaza para EE.UU., "hubiésemos tomado las medidas necesarias para garantizar la seguridad del pueblo estadounidense", comentó Gibbs a la prensa que acompaña a Obama en la gira.

China, principal fuente de apoyo económico y diplomático de Corea del Norte, ha pedido mantener la calma y Rusia ha llamado a la moderación.

Según observadores, la "provocación" de Pyongyang estuvo pensada para enviar un mensaje a EE.UU., desviar la atención de sus problemas internos y continuar la intimidación a Corea del Sur.

La pelota está ahora en el tejado del Consejo de Seguridad de la ONU, que a petición de Japón busca una respuesta apropiada.

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