Se cumple una semana con disturbios callejeros en Suecia

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Es uno de los países más desarrollados del mundo y cuenta con los mejores niveles de vida. Sin embargo, cerca de 500 personas protestan por estas horas contra la policía y la pobreza entre los inmigrantes.

Suecia lleva más de treinta años en el top ten de los Índices de Desarrollo Humano (IDH) que elabora el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Si se lo cruza con los índices de desigualdad –el IDHD- asciende incluso al puesto número 3. Sin embargo, lleva siete días sumida en un infierno de protestas, quema de automóviles y una inusitada virulencia.

Los disturbios –que incluyen incendios en escuelas y comisarías, además de enfrentamientos con la policía- son los mayores que se recuerden en la historia reciente del país nórdico desde la crisis económica de fines de los 80 y principios de los 90. Y surgieron luego de que un inmigrante fuera asesinado por la policía en la localidad de Husby hace 8 días. Era un inmigrante de 69 años que resistía un control policial a machetazos. La reacción popular -que llega movilizaciones de hasta 500 personas-, por otra parte, es resultado de un tema que está en la agenda sueca hace años: ¿qué hacer con los extranjeros?

El partido de Izquierda propone recuperar el modelo de inclusión y fortalecer esa vía. La Derecha, ajustarse y frenar el ingreso de extranjeros.

Desde la crisis en 1990, el famoso Estado de bienestar sueco dejó paso a uno más acotado: el leve alejamiento estatal llevó a que la pobreza –sobre todo entre inmigrantes que son el 15% de la población- trepara un poco. Aún así, Suecia continúa siendo un paraíso con un ingreso per cápita de 52 mil dólares anuales, un número 5 veces mayor que el argentino y un 50% más que el estadounidense, por ejemplo.

Durante la noche del jueves, la quinta desde que comenzaron los disturbios, fueron incendiados 10 coches, dos escuelas y una comisaría. La policía detuvo una decena de personas pero, amablemente, no hirió a ninguna, según informan las agencias de noticias locales. Los inmigrantes denuncian racismo y ataques violentos a niños y ancianos por parte de los agentes.

Sin embargo, este domingo los incidentes continuaron, pero fueron m{as espor{adicos y menos violentos que los de días atrás.

Suburbios difíciles de nombrar como Rinkeby, Norsborg, Aelvsjoe, Jordbro, Tensta, Kista y Sodertaelje , todos en la periferia de Estocolmo y cercanos al epicentro del conflicto en Husby, han sido escenario de batallas entre la policía y los manifestantes. La opinión pública sueca se divide en dos: los que piden inclusión a los inmigrantes –que tienen un desempleo que es más de dos veces el del resto de la población local- y los que piden que restrinjan las fronteras.

Husby es un sitio pobre, dentro de la pobreza que Suecia puede tener. Al costado emergen grandes emporios tecnológicos. La respuesta del primer ministro –del partido de Derecha- demuestra el estilo local: "Es importante recordar que quemar el automóvil de su vecino no constituye un ejemplo de libertad de expresión, sino que se trata de vandalismo".

La policía Nacional se dispuso a enviar refuerzos a la zona de conflicto, según la agencia EFE. Las autoridades llamaron a la calma: el 6 de junio habrá masivas celebraciones callejeras por el Día Nacional y el 8 la boda de la princesa Magdalena, por lo que el temor es mayúsculo.

Estocolmo era un oasis calmo en la convulsionada Europa de la crisis, pero Husby contaba con un índice llamativo: el 20% de los jóvenes no estudia ni trabaja. La caída de la ayuda social, además, preparó el terreno. La policía efectuó el disparo.

Por Brian Majlin

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