Ocho toneladas deserpientes y tortugas, que iban a ser la delicia de muchos comensales chinos y por qué no de los turistas que por allí anden, fueron decomisadas por la policía de Vietnam en la frontera con el gigante asiático, por ser ilegal la venta de animales salvajes en aquel país.
Los animales provenían de Tailandia, pasaron previamente por Laos, hasta que llegaron finalmente a Vietnam, desde donde hubiesen llegado a China después de un corto viaje en barco.
Pham Van Long, empleado de la oficina para el control forestal vietnamita, afirmó que dos tercios de los animales se encontraban ya muertos en el momento de la detención, y que su oficina iba a pedir al Gobierno una explicación sobre la situación y el futuro del resto de las serpientes y tortugas.
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