Descubren que Miguel Ángel, el genio del Renacimiento, usó su imagen para pintar a un romano
*Durante la restauración de la Capilla Paulina en el Vaticano, descubrieron que uno de los tres caballeros romanos que acompañan la crucifixión en un fresco es el rostro del propio artista.
*Según su biógrafo, esta "aparición" forma parte de la tradición de Miguel Ángel.
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Por EFE
En cuanto al turbante con el que aparece tocado, dice que "acostumbraba a protegerse del polvo con un turbante blanco cuando trabajaba", y el hecho de que se muestre a lomos de un caballo es normal porque "a Miguel Ángel le placía cabalgar".
Para la experta Cristina Acidini, del Polo Museale Romano, el rostro de Miguel Ángel se parece mucho al famoso retrato del genio pintado por Daniele da Volterra en 1541 y agrega que "su expresión es de sufrimiento, triste, tensa, como si comprendiese la injusticia que se estaba llevando a cabo" al crucificar a San Pedro boca abajo.
Después de siete años de trabajos, la monumental Capilla Paulina recuperó su esplendor, tras concluir la restauración de la decoración pictórica y plástica del recinto que custodia los últimos dos frescos de Miguel Ángel: la "Conversión de Saulo" y la "Crucifixión de San Pedro".
La restauración fue presentada el pasado día 30 en el Vaticano y el papa Benedicto XVI la inaugurará el próximo sábado con la celebración de las Vísperas.
La Capilla Paulina, lugar de culto (en ella se expone el Santísimo Sacramento) y reservada al Papa y la familia Pontificia, fue encargada por el papa Pablo III Farnese (1534-1549) a Antonio de Sangallo, que la comenzó en 1537.
Miguel Ángel fue el encargado de los frescos sobre la "Conversión de Saulo", que comenzó en 1542, y de la "Crucifixión de San Pedro", iniciado tres años más tarde, para concluir el conjunto en 1550.
Ubicada a pocos pasos de la Capilla Sixtina, la restauración fue dirigida por el histórico del arte Arnold Nesselrat y realizada por el equipo de restauradores de los Museos Vaticanos, que dirige Maurizio De Luca, y entre los que se encuentra el español Javier Barbasán Camacho.
Los trabajos costaron 3 millones de euros (4,2 millones de dólares) y permitieron devolver la luminosidad a los colores elegidos por el genial Miguel Ángel y descubrir a los restauradores las pinceladas del artista toscano.
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