El Ejército de Brasil se sumó a la lucha contra el mosquito transmisor de la fiebre amarilla, que durante este año causó ya ocho muertos en ese país, cifra que supera todos los decesos que causó la enfermedad en 2007, cuando se registraron seis casos.
La tarea de los militares se centrará inicialmente en Brasilia en cuyos alrededores se detectó la mayoría de los 29 casos notificados hasta ahora.
Cien soldados comenzaron a recorrer las calles de Brasilia, armados con equipos de fumigación, para evitar que los mosquitos lleguen a las áreas urbanas, en las que no se registran casos de fiebre amarilla desde 1942.
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Los soldados, vestidos con su ropa de combate, se sumaron a casi un millar de agentes de salud, para recorrer "casa por casa" y fumigar todos los lugares en los que se puede alojar y reproducir el mosquito.
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Mediante esta acción, la Secretaría de Salud de Brasilia, se atacarán dos flancos al mismo tiempo: la fiebre amarilla y el dengue, enfermedad transmitida por el mismo mosquito, de la que en 2007 se registraron en la ciudad 334 casos, con dos muertes por el tipo hemorrágico, la variante más virulenta.
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En la capital brasileña cundió la alarmar tras la difusión de los datos reciente, y la población acudió en forma masiva a los puestos de vacunación.
Según el secretario de Salud del Distrito Federal de Brasilia, José Gerardo Maciel, desde el 28 de diciembre pasado, cuando se tuvo noticia de los primeros casos, fueron vacunadas en esa ciudad 1,1 millón de personas, que representan la mitad de la población.
Todos los casos registrados desde fines de 2007 se detectaron en las áreas rurales que rodean a Brasilia, unas zonas tropicales con cascadas naturales que son un caldo de cultivo ideal para el mosquito aedes aegypti, transmisor de la fiebre amarilla y el dengue, entre otras enfermedades que pueden ser mortales.
Las autoridades sanitarias brasileñas indicaron que para atender la alta demanda interna, la producción de vacunas contra la fiebre amarilla se duplique, para llegar a 30 millones de dosis anuales.
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