El terror de las madres: traficaban cocaína escondida en caramelos
Por EFE
En una primera fase de la investigación, los agentes localizaron un laboratorio en Seseña (Toledo), en el que encontraron gran cantidad de mobiliario, principalmente sofás y sillas de diversos tipos, en cuyas fibras interiores había sido impregnada la cocaína.
Se estima que, hasta el momento, se habían obtenido más de 15 kilos de cocaína ya elaborada, cantidad a la que habría que sumar la que falta por extraer de los soportes en los que estaba camuflada.
También se intervinieron unos 500 litros de productos químicos, recipientes vacíos que habían contenido esos líquidos, jarras con escala, papel filtro, básculas, probetas, embudos, extractores de humos, un hornillo eléctrico y ventiladores.
En otro laboratorio desmantelado en la localidad madrileña de Parla se aprehendieron 5 kilos de cocaína, así como diversos recipientes para la recuperación y producción de este estupefaciente.
En una segunda fase de la operación, los agentes localizaron un tercer laboratorio que la organización había instalado en un chalet de la localidad madrileña de El Molar.
En el registro se intervinieron aproximadamente cuatro kilos de cocaína ya elaborada, presentada en forma de "ladrillos", y diez de la materia prima que contenía la droga mezclada con caramelo y triturada para iniciar los procesos de extracción.
Además se incautaron máquinas trituradoras, microondas y otros dispositivos para el secado, material de embalaje y gran cantidad de recipientes de diferentes tamaños, así como 2.000 litros de productos químicos y otros 300 de sólidos.
En este laboratorio se producían cinco kilos de cocaína diarios, unos 150 al mes.
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