Elecciones en Estados Unidos: la historia de la "Patricia Bullrich de Michigan"
Perdió la interna demócrata, prometió respaldar al ganador y terminó haciendo campaña por el candidato republicano al Senado.
Mike Rogers y Haley Stevens
La política suele ofrecer volantazos difíciles de explicar, pero lo que ocurrió en Michigan tiene una particularidad: una dirigente demócrata que perdió una interna, prometió acompañar al ganador y, casi de la noche a la mañana, terminó respaldando al candidato republicano al que había cuestionado durante la campaña. La protagonista es Haley Stevens, congresista estadounidense que acaba de ganarse una comparación inevitable con Patricia Bullrich.
El episodio tuvo lugar en el marco de la disputa por una banca en el Senado de Estados Unidos. Stevens había competido en las primarias demócratas de Michigan, pero cayó frente a Abdul El-Sayed, un candidato nacido en ese estado, hijo de inmigrantes egipcios y de religión musulmana, que construyó su campaña desde posiciones progresistas y con fuertes críticas a la política de Washington hacia Israel.
La interna estuvo atravesada por una disputa ideológica y por una importante intervención de organizaciones externas. Stevens, identificada con el sector más moderado del Partido Demócrata y con un fuerte respaldo de sectores proisraelíes, terminó derrotada. Después de conocerse el resultado, aseguró que acompañaría a El-Sayed en las elecciones generales.
Sin embargo, aquella promesa tuvo una vida bastante breve.
Del respaldo demócrata al candidato republicano: el volantazo de Haley Stevens
El adversario republicano es Mike Rogers, un excongresista y exagente del FBI que cuenta con el respaldo de Donald Trump. Durante la campaña, Stevens había sido crítica de su figura y de sus posiciones políticas. Pero el domingo 1 de noviembre sorprendió al aparecer junto a él en una iglesia y anunciar públicamente que lo apoyaría en las elecciones.
El cambio fue particularmente llamativo por su velocidad. Apenas unos días antes, Stevens todavía manifestaba su respaldo al candidato de su propio partido. Incluso había sido convocada a participar de un acto de unidad demócrata junto a El-Sayed, aunque finalmente no asistió.
La congresista justificó su decisión al cuestionar las posiciones de su rival sobre Israel y sus vínculos con el streamer Hasan Piker, a quien sectores de la política estadounidense acusan de realizar declaraciones antisemitas. También sostuvo que El-Sayed había mantenido una actitud hostil hacia ella y su equipo.
Pero la explicación no terminó de despejar las dudas. En una entrevista con Anderson Cooper, por CNN, Stevens fue consultada sobre qué había cambiado entre el sábado, cuando todavía aseguraba que apoyaría al demócrata, y el domingo, cuando apareció junto a Rogers.
Su respuesta fue difusa: habló de haberse despertado con la cabeza más clara, de haber reflexionado y de seguir lo que sentía. Ante las repreguntas, volvió sobre sus cuestionamientos a El-Sayed, sin conseguir explicar de manera demasiado convincente el giro repentino.
La reacción dentro del Partido Demócrata fue inmediata. El episodio provocó fuertes críticas, renuncias en su equipo y cuestionamientos de dirigentes de su propio espacio. Incluso la congresista Debbie Dingell manifestó públicamente su preocupación por la situación.
Stevens, por su parte, intentó aclarar que no estaba abandonando al Partido Demócrata y que su decisión se limitaba a la elección para el Senado. Aseguró que respaldaría a los candidatos de su espacio en el resto de las categorías de la boleta.
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