En Auschwitz funcionó un burdel atendido por las presas
Campo de Concentración Mujeres
Los participantes en cualquier suceso de insubordinación perdían durante muchos meses el derecho a traspasar sus puertas
"Las chicas estaban vestidas como si fuesen mujeres normales que vivían en libertad, con ropa bonita y limpia, porque esa sensación de normalidad aumentaba el atractivo de los prostíbulos y el interés de los presos por conseguir el permiso para aprovechar sus servicios", explicaba la nota de Rzeczpospolita.
Por otra parte, el diario cita la opinión del profesor Jozef Szajna, ex preso de Auschwitz que tiene tatuado el número 18.729, que especificó que los burdeles cumplían en el sistema nazi de represión un papel muy importante, porque, por un lado, servían para comprar la tranquilidad en los campos de exterminio y, por otro les proporcionaban considerables ingresos.
El diario señala que las pruebas sobre la existencia de estos prostíbulos y el aprovechamiento de sus servicios fueron durante mucho tiempo un tema tabú, porque tanto las presas como sus clientes sentían gran vergüenza.
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