En plena crisis, España elige al nuevo gobierno
El conservador del PP Rajoy camina hacia una victoria sobre el socialista Pérez Rubalcaba.
Unos 35 millones de españoles votarán este domingo para elegir un nuevo gobierno, con el país sumido en la peor crisis económica de su historia reciente, situación que hundió a los socialistas en el poder e impulsó a los conservadores del Partido Popular (PP), que según las encuestas obtendrán una contundente mayoría absoluta.
Con un desempleo galopante que afecta a cinco millones de personas, el 21% de la población activa, los últimos datos económicos colocan a España al borde de la recesión, mientras los mercados no cesan el acoso sobre su deuda, que desde hace días roza el límite del rescate.
El momento económico es, sin duda, crítico, y los ciudadanos parecen decididos a castigar por ello al gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE) del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que llegó al poder hace casi ocho años y, acosado por la crisis y los malos resultados en las elecciones regionales y autonómicas, adelantó las elecciones inicialmente previstas para el próximo mes de marzo.
El gran beneficiado será el líder de la derecha, Mariano Rajoy, al que todos los sondeos adjudican una victoria con amplia mayoría absoluta sobre el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien se encamina a sufrir la derrota más dura de su partido.
El ex ministro de Interior y vocero del gobierno, compite con el lastre de haber sido pieza clave del Ejecutivo de Zapatero en esta última etapa, cuando la situación económica empeoró y el líder socialista dio un giro hacia la derecha aprobando un ajuste que no sacó a España de la crisis y generó un fuerte descontento social.
A pesar de que defendió el ajuste, Rubalcaba plantea ahora que sin políticas de estímulo no se podrá salir de la crisis.
"Para los españoles no será lo mismo si gana el PSOE o el PP", dijo una y otra vez Rubalcaba, mientras recordaba las conquistas en materia de derechos sociales como el matrimonio homosexual, la ley de igualdad y el aborto logrados por su partido en estos últimos años.
También prometió sacar al país de la crisis con "cohesión social" y propuso subvencionar a las PyMEs para que creen empleo a través de impuestos al capital, la banca y el patrimonio. Pero ninguno de estos argumentos, ni el anunció del "cese definitivo" de la actividad armada de ETA el pasado 20 de octubre, justo un mes antes de los comicios, le sirvieron para recortar la ventaja de Rajoy en las encuestas.
Por su parte, el líder de los conservadores mantuvo una estrategia de perfil bajo, de no decir nada que hiciera demasiado ruido y pudiera movilizar a la izquierda en su contra. Sin embargo, los días previos a los comicios, sintiéndose ya ganador, Rajoy fue develando algunos de sus planes de recortes con excepción de las pensiones.
Aún así, los mercados no cesaron en su presión sobre la deuda de España, que en los últimos días batió récords y se situó en zona de rescate tras haber superado el riesgo país los 500 puntos básicos.
Los comicios, que serán los primeros desde que la organización separatista vasca ETA abandonó su actividad armada tras medio siglo de lucha por la creación de un Estado vasco independiente, tendrán lugar también en una España cada vez más movilizada.
El movimiento de los "indignados", que irrumpió con fuerza en las pasadas elecciones de mayo, volvió a salir a la calle en la víspera de la cita con las urnas, tomando una vez más la emblemática Puerta del Sol de Madrid y la Plaza Catalunya de Barcelona, mientras los sectores de la educación y la sanidad protagonizaron en los últimos días, numerosas protestas contra los recortes en estas áreas.





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