Científicos de la Universidad de Arizona identificaron un cráter en Marte con "aparentes" huellas de haber sido un “plácido lago” que, en su momento, habría sido habitable.
El cráter Holden, con una base de grandes rocas "breccia", aparece rodeado interiormente por anillos formados por capas de sedimentos que forman las orillas "de lo que aparentemente fue un longevo y calmado lago en el marte primitivo", según han divulgado hoy los investigadores.
Las rocas que los geólogos denominan "breccia" ya indican presencia de agua: son aglomeraciones de fragmentos más pequeños cimentadas por minerales disueltos.
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"Este lugar sería excelente para enviar un vehículo robot y traer de regreso una muestra; supondría un gran avance para saber si Marte puede soportar vida", dijo el investigador principal del HiRISE, profesor Alfred McEwen.
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Aparentemente, los bloques de piedra -de hasta 50 metros de diámetro- salieron despedidos cuando un meteorito formó el cráter, rocas que más tarde, por el agua, formaron el "megabreccia" en Marte.
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Según el estudio de la Universidad de Arizona, los "megabreccia" y las arcillas no son las únicas pruebas de que hubo un lago: encima de ambas hay una capa de guijarros o ripio, depositados cuando el agua, en torrentes, erosionó la zona.
Todo ello, según el estudio de la universidad, hubiera quedado oculto si no fuera porque las paredes del cráter se desmoronaron, incapaces de soportar la presión del agua, en un volumen calculado en 4.000 kilómetros cúbicos
"El volumen de agua que fluyó durante esa riada tuvo que ser espectacular -afirma Granta-, pues fue capaz de mover bloques de piedra del tamaño de un campo de fútbol a más de 70 u 80 metros de distancia".
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