*Los excéntricos se quedaron sin su alimento cool. *Investigan la legalidad de la venta de las hormigas.
Hormigaweb
Las hormigas culonas que se podían conseguir en una tienda de Barcelona, (que justamente, se habia hecho famosa por su oferta de insectos comestibles), no pueden venderse más por pedido de las autoridades.
La razón es que la Agencia de Salud Pública de Barcelona (Aspa) consideró que no existía una reglamentación que permitiera venderlas y que debía esperarse a que Europa haga en breve una lista de las especies a comercializar.
El propietario de la tienda, Llorenc Petrás, empezó a vender insectos y arácnidos hace cuatro años, con ayuda de su hijo Isaac, en el puesto en que hasta entonces comercializaba hongos comestibles de todo tipo.
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El puesto se convirtió entonces en lugar obligado de consumidores convencidos de las comprobadas propiedades proteicas de los bichos y de infinidad de turistas que leían en las guías que entre las grandes atracciones de la ciudad española estaban las hormigas listas para comer.
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Pero hace más de un año, los inspectores de la Aspa pusieron la mira en esta exótica oferta gastronómica e investigaron la legalidad.
Consultaron a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición y hallaron que no había norma alguna sobre el consumo de insectos e invertebrados.
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El organismo español también preguntó a su homólogo europeo y le respondieron lo mismo: no hay ley alguna al respecto.
En tanto, Perec prefirió evitarse conflictos y se focalizó nuevamente en la recolección de hongos comestibles. Y se guardó las hormigas en un freezer. O algo así.
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