25 años después, un Papa visitara Corea del Sur

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Francisco estará en la península coreana del 13 al 18 de agosto con motivo de la VI Jornada de la Juventud asiática. Será el primero de sus viajes a ese continente y el tercero de su pontificado. El último pontífice en visitar Corea del Sur fue Juan Pablo II en 1989.

Por Federico Wals

@federicowals

Francisco sigue acercándose, aproximándose a esas realidades que hasta hace poco tiempo no tenían la visibilidad, dentro de la Iglesia, que ahora tienen. No sólo enfermos, desocupados, ancianos, niños, jóvenes y tantos otros "descartables" y "excluidos" a quienes el Papa busca y llega con su afecto y cercanía sino también a las "periferias" existenciales. Y en cierto modo su primer viaje a Asia, tierra de impronta jesuita, representa por un lado la "periferia" respecto a Roma y por el otro el cumplimiento de una deuda pendiente que Benedicto XVI le dejó a Francisco: la visita de un Papa a Asia.

Fue Juan Pablo II quien visitó por última vez ese continente en 2002. Y el último Papa en visitar Corea del Sur; de hecho lo hizo en dos oportunidades: del 2 al 12 de mayo de 1984 y del 6 al 16 de octubre de 1989. Por eso será una visita histórica la que hará Francisco del 13 al 18 de agosto a un país en donde la Iglesia Católica ha sido la religión de más rápido crecimiento desde finales de la década de 1980 aunque casi la mitad de sus 50 millones de habitantes no tienen preferencia religiosa (la otra mitad es mayormente cristiana o budista).

Según confirmó la Santa Sede, el Papa despegará del aeropuerto de Roma a las 16 hs. del miércoles 13 rumbo a Seúl, donde tiene previsto aterrizar a las 10.30 del día siguiente. Y a media tarde, en la bienvenida que le dará la presidente Park Geun-hye, Francisco pronunciará el primero de sus 11 intervenciones entre discursos y homilías para luego encontrarse con los obispos coreanos. A la mañana siguiente en el World Cup Stadium de la ciudad de Daejeon, el mismo que fue escenario del Mundial de Fútbol Corea-Japón 2002, el Papa presidirá la celebración de inicio de la VI Jornada de la Juventud. Al igual que en Río de Janeiro, almorzará con jóvenes (en el Seminario de Daejeon) para luego trasladarse en helicóptero al Santuario de Solmoe, donde tendrá un encuentro con jóvenes asiáticos de 15 países, previo a su regreso a Seúl.

El sábado por la mañana en la Puerta de Gwanghwamun en Seúl, Francisco beatificará 124 mártires coreanos asesinados durante el siglo XVIII por haberse convertido al cristianismo renunciando al confucianismo, religión dominante durante la dinastía Joseon (1392-1910). Por la tarde se trasladará en helicóptero a Kkottongnae ("aldea florida"), sede de una comunidad cristiana carismática que recibe a los más necesitados proporcionándoles un hogar, tratamiento físico y psicológico basado en el amor, para visitar un centro de rehabilitación para discapacitados, encontrarse con las comunidades religiosas y los líderes del apostolado laico.

Entre sus últimas actividades se destaca el almuerzo que mantendrá el domingo con los obispos de Asia en el Santuario de Haemi y por la tarde la Santa Misa de clausura de la VI Jornada de la Juventud. Será el lunes, día de su regreso a Roma, un día de la "cultura del encuentro": fiel a su costumbre, se encontrará con líderes religiosos y celebrará la Misa por la paz y la reconciliación en la Catedral de Myeong-dong, dedicada a la Inmaculada Concepción de María pero lleva ese nombre por el barrio en la que está.

Teniendo en cuenta la preocupación de Francisco por el continente asiático, la situación de la comunidad católica local (que sufre persecuciones y censuras) así como la relación entre el Vaticano y China, este primer viaje (volverá a Asia para visitar Sri Lanka y Filipinas el año próximo) no es sólo un viaje pastoral sino que lleva en sí mismo un fuerte contenido de "política eclesiástica": quien sabe si no es el regreso de un jesuita a las tierras de Matteo Ricci...

Por lo pronto, fue el mismo Francisco quien hace poco confirmó el acercamiento: "Estamos cerca de China. Le envié una carta al presidente Xi Jinping cuando fue elegido, tres días después que yo. Y él me respondió. Hay contactos. Es un gran pueblo al que quiero mucho". Dios dirá.

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