El Papa advirtió que no quiere curas "aburridos" y con "cara de vinagre"

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Francisco realizó el lavatorio de los pies de doce presos de una cárcel romana, mientras el cardenal Mario Poli llamó a los sacerdotes porteños a servir "sin cálculos egoístas".

El papa Francisco advirtió este jueves en el Vaticano que no quiere curas "aburridos" y con "cara de vinagre" y realizó el lavatorio de los pies de doce presos de una cárcel romana, mientras el cardenal Mario Poli llamó a los sacerdotes porteños a servir "sin cálculos egoístas".
El pontífice y el purpurado presidieron las misas crismales en la basílica vaticana de San Pedro y en la catedral de Buenos Aires, donde renovaron las promesas que los sacerdotes hicieron al ordenarse y bendijeron los santos óleos que se utilizarán durante el año en los sacramentos.
"No podemos ser pastores con cara de vinagre, quejosos, ni, lo que es peor, pastores aburridos", sostuvo el Papa, y reiteró que el pueblo fiel necesita de pastores "con olor a oveja" y "sonrisa de padre".

"Nada que ver con esos que huelen a perfume caro y te miran de lejos y desde arriba", advirtió.
Francisco dijo que entiende el "cansancio" de los sacerdotes que se dedican a sus fieles, porque "es cansancio del bueno, cansancio lleno de frutos y de alegría".
"El pueblo fiel no nos deja sin tarea directa, salvo que uno se esconda en una oficina o ande por la ciudad en un auto con vidrios polarizados", aseveró.
En tanto, el cardenal Poli animó al clero de Buenos Aires a "servir incondicionalmente para apacentar, enseñar y servir los sacramentos de la salvación a su Iglesia, sin mezquinos intereses, sin cálculos egoístas, sin guardarnos la riqueza de la unción que se nos dio a manos llenas".
El purpurado recordó que el sacerdocio es un ejercicio de mediación, por lo que ese ministerio "está destinado a la Iglesia, a la comunidad a los hermanos y hermanas que necesitan renovar la gracia de Cristo a través de nuestro".
"Cuántas veces nos han buscado para ser escuchados y no siempre los atendimos como se merecen", reconoció. El Papa también presidió este Jueves Santo la misa de la Cena del Señor en la cárcel romana de Rebibbia, donde realizó el lavatorio de los pies de doce detenidos, repitiendo el gesto servicial de Jesucristo en la Ultima Cena.
Mientras los presos lloraban, el pontífice se arrodilló para realizar el ritual y besar los pies de los presos, seis hombres y seis mujeres, entre ellos una ecuatoriana y un brasileño.
Francisco también lavó los pies del hijo que llevaba en sus brazos una de las seis mujeres que purgan una condena en prisión y participaron de la celebración.
"También yo necesito ser lavado por el Señor: y por eso recen, durante esta misa, para que el Señor lave mis suciedades, para que yo me haga cada vez más esclavo de ustedes, más esclavo en el servicio a la gente, como fue Jesús", dijo en la homilía.
Esta mañana en un mensaje en la red social Twitter, Francisco interpeló: "Jesús lava los pies a los apóstoles. ¿Estamos dispuestos a servir también nosotros así a los demás?".
Poli hará lo propio esta tarde en Buenos Aires, en la capilla de la Imaculada del Barrio Cildáñez, ex Villa 6, en el barrio porteño de Parque Avellaneda. Allí el purpurado porteño lavará los pies a doce vecinos del asentamientos, entre hombres, mujeres y niños.

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