Tras la masacre del EI en Libia, Francisco denunció el "martirio" de los cristianos
El Papa se regirió a la ejecución de 29 etíopes a manos de una milicia libia que juró lealtad al Estado islámico. Pidió poner fin al "continuo martino" de los critianos en África, Medio Oriente y Asia.
La masacre filmada de los 28 etíopes en Libia no sólo puso de relieve la desesperación de gran parte de la población de ese país ubicado en el Cuerno de África, que está dispuesta a morir en la búsqueda por un futuro mejor, sino que también expuso la creciente violencia sectaria que vive el norte y el noreste del continente.
Etiopía entró dentro del radar de los grupos extremistas islamistas luego de sumarse a los ataques de los países vecinos contra las posiciones de la milicia radical Al Shabaab en Somalia el año pasado.
En el video difundido por el EI, uno de los verdugos sostiene que "la sangre musulmana derramada por las manos de su religión (la cristiana) no es gratuita".
El EI creció y se fortaleció en el último año y medio en Medio Oriente, especialmente en el norte y el oeste de Irak y en el norte de Siria, y luego ganó aliados en Afganistán, Pakistán, el norte de África y hasta en países más alejados en Asia.
En medio del vacío de poder creado tras la caída de Muammar Kadaffi y la intervención militar de la OTAN, Libia se convirtió en un territorio propicio para la expansión de los nuevos aliados del EI.
Tras la masacre del domingo, la tensión sectaria amenaza con instalarse también en Etiopía, un país en el que cerca de dos tercios de la población son cristianos, la mayoría de ellos ortodoxos coptos.
La comunidad islámica también es importante en el país y siempre convivieron en paz. La armonía interrreligiosa se remonta a los primeros años del Islam, cuando el entonces rey cristiano dio refugio a muchos de los fieles musulmanes que eran perseguidos o rechazados en esa época por otras religiones en esa región.
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