Fuerzas militares toman control de "La Rocinha"
Las autoridades desalojaron a los narcos de la favela más emblemática de Río de Janeiro.
Favela Rocinha
Por EFE
Beltrame dio por cerrada la primera fase de la operación pero señaló que más armas y drogas pueden ser encontradas porque "lo que comenzó hoy no tiene fecha para terminar", debido a que el área recuperada es muy extensa.
La Rocinha, que ocupa 95 hectáreas, es la principal de las tres favelas tomadas, con una población de 72.458 personas, según el censo de 2010, mientras que Vidigal y la vecina Chácara do Céu, una barriada menor, tienen 11.321 habitantes.
A la Rocinha se la considera la favela más emblemática porque sus casas de colores ocupan un cerro estratégico a cuyos pies están los barrios de Gávea y San Conrado, dos de los más acomodados de Río, desde donde partió el operativo.
Durante años, ese territorio ha sido también, según la policía, el principal centro de distribución de drogas de la zona sur, la más rica y turística de la ciudad, que incluye otros barrios como Copacabana, Ipanema y Leblón.
Por la Rocinha y Vidigal pasan además importantes avenidas que comunican la zona sur con la Barra da Tijuca, el barrio de mayor crecimiento inmobiliario de la ciudad y donde se construirán algunos escenarios de los eventos deportivos que Río celebrará en los próximos años, como el Mundial de fútbol de 2014 y los Olímpicos de 2016.
La toma de la Rocinha y Vidigal estaba prevista para el año próximo, pero fue anticipada porque en junio de 2012 la ciudad albergará la Cumbre Río+20 sobre desarrollo sostenible, y las dos favelas están en la ruta por la que circularán decenas de jefes de Estado y delegaciones extranjeras.
Al celebrar el éxito de la operación, el gobernador de Río, Sergio Cabral, habló del "rescate de comunidades antes dominadas por el poder paralelo" del narcotráfico y dijo que se hará más inversión social en esas favelas para que quienes allí viven puedan tener "dignidad y paz".
La Policía Militarizada mantendrá un contingente fuertemente armado hasta que se instale en el sector una Unidad de Policía Pacificadora (UPP), un modelo que combina la autoridad con inversiones sociales y que ya funciona con éxito en otras 18 favelas cariocas.
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