Workaholics: una ley obliga a los trabajadores japoneses a tomarse vacaciones
Eriko Sekiguchi tuvo educación universitaria y hoy con de 36 años trabaja 14 horas diarias para una gran empresa financiera, lo que incluye reuniones de madrugada y encuentros con clientes tras el horario laboral. El año pasado utilizó sólo ocho de sus 20 días de vacaciones pagadas, seis de ellos por enfermedad. Ella es sólo un ejemplo, entre los miles de japoneses que padecen la adicción al trabajo, un estigma que el gobierno quiere cambiar.
Trabajar literalmente hasta morir es una tragedia tan común que se ha acuñado un término para ella: karoshi. El gobierno estima que hay unas 200 muertes karoshi al año, por causas como ataques de corazón o hemorragias cerebrales tras demasiadas horas de trabajo.
Además autoridades registran muchos casos de depresiones y suicidios debidos a la sobrecarga de trabajo que no se cuentan como karoshi.
En torno al 22 por ciento de los japoneses trabaja más de 49 horas semanales, frente al 16% estadounidense y el 11% de franceses y alemanes, según datos reunidos por el gobierno japonés. Los surcoreanos parecen aún más adictos al trabajo, con un 35%.
Algo menos de los días de vacaciones asignados a los trabajadores se aprovechan, con una media de nueve días librados por persona y año. A esto se suma que los japoneses deben emplear esos días si faltan por enfermedad, aunque otra ley les garantiza dos tercios de su salario si enferman de gravedad y se toman más días libres.
Así, los trabajadores se reservan dos o tres días por miedo a resfriados y otras enfermedades leves para poder quedarse en casa, señaló Yuu Wakebe, empleado del Ministerio de Salud y Trabajo que supervisa esta legislación.
La nueva ley dará más flexibilidad a los horarios laborales, instando a los padres a pasar más tiempo con sus hijos durante los meses de verano, por ejemplo, cuando las escuelas cierran.
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