José Saramago presenta en España las memorias de su niñez

Mundo

* El escritor portugués publicó "Las pequeñas memorias", su obra más autobiográfica sobre los años de su infancia.
* El ganador del Premio Nobel afirmó: "Lo que viví entre los cuatro y los quince años me convirtió en la persona que soy".

EFE
Por EFE

El escritor portugués José Saramago presentó en Madrid "Las pequeñas memorias", una obra autobiográfica que retrata su vida durante los años de la infancia.


 


Recién cumplidos los 84 años, el Premio Nobel 1998 vuelve la vista atrás para revivir su infancia y adolescencia tomando como punto de partida la pequeña aldea portuguesa de Azinhaga, donde nació y a la que regresaría en sus días de vacaciones.

Al presentar hoy en castellano la obra, editada por Alfaguara, el autor de "Ensayo sobre la ceguera" subrayó que el texto recopila "recuerdos presentes en mí durante mi vida". Y aclaró, no se trata, como ocurre muchas veces al final de la vida, de que ahora recuerde "más fácilmente el pasado remoto que lo que ocurrió ayer".

"Las pequeñas memorias", ya publicadas en portugués, es un viejo proyecto que data de hace veinte años y que tuvo como primer título "El libro de las tentaciones". Sin embargo, reveló el autor, siempre que se proponía dar forma a los apuntes anotados durante años surgía una idea que se convertía en una novela.

Saramago, que pese a su buen aspecto confesó sentirse hoy "un poquito flojo" por un pequeño percance de salud, confesó que fue a principios de 2006 cuando decidió acabar este libro que le resultó "difícil de escribir".

Como si acabase de "mirar, sentir o experimentar" sus recuerdos, Saramago da cuenta, a lo largo de 180 páginas, de sus relaciones con con su familia. "Todos están muertos. Mis abuelos y mis padres no dejaron nada tangible, estaban condenados a desaparecer", pero merced a estas memorias los he puesto "de pie" como si estuvieran vivos.

"Estaban muertos y yo les resucité", afirmó el autor de "La caverna" que ofrece al lector descripciones teñidas de poesía. Al evocar a su abuelo materno dice: "Es un hombre como tantos otros en esta tierra, en este mundo, tal vez un Einstein aplastado bajo una montaña de imposibles, un filósofo, un gran escritor analfabeto. Algo que no podrá ser nunca".

Saramago orgulloso de sus antepasados reveló que fue educado por una "familia de analfabetos", pero que le transmitió en su infancia los valores esenciales que le conforman como persona.

El autor de "Los diarios de Lanzarote" reflexionó sobre la confusión que en la actualidad hay sobre los conceptos de instrucción (transmitir conocimientos) y educación (inculcar valores) en una sociedad donde se deposita la confianza en la escuela.

Así, convencido de que en la infancia está el "nudo" de la personalidad, retrata aquellos días y su relación con su aldea natal a la que regresaba desde Lisboa, la ciudad a la que emigró con sus padres.

Y al revivir aquella época el escritor no sólo se reencuentra consigo mismo, "soy igual al niño que fui: callado, melancólico, ...", sino que revive con gran intensidad a lo largo de la obra el "frío y el hambre" que sintió, así como sus contactos con la naturaleza y los animales.

También hay en la obra "momentos muy duros", una media docena, en los que aparece la crueldad de niños y mayores. Todo ello a través de un estilo narrativo diferente pero "identificable". Porque, dijo Saramago, "una novela mía tiene una forma propia de narrar, que no transporto a un ensayo o a una obra como ésta", a la que prometió no dar continuidad.


 


"Las pequeñas memorias" llegarán a Latinoamérica en febrero.

Dejá tu comentario