Las calles de Berlín se convierten desde este fin de semana en el escenario de teatro callejero para un cuento de gigantes, en el que las marionetas más grandes del mundo recorrerán la capital alemana para celebrar el Día de la Unidad. Este importante evento se celebra cinco semanas antes del aniversario de los 20 años de la caída del muro que separaba la ciudad y el país en dos.
Este desfile, que tiene a dos gigantes como protagonistas, fue concebido por la compañía de teatro francesa Royal de Luxe, que ya organizó anteriormente espectáculos similares en otras ciudades como Londres o Santiago de Chile.
"¡Berlín saluda a los gigantes!"; con estas palabras centenares de berlineses daban esta mañana la bienvenida a la marioneta de menor tamaño, una niña de 7,5 metros de altura, frente al "Rotes Rathaus", el Ayuntamiento Rojo de la capital.
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Más de una veintena de operarios, vestidos con chaquetas de terciopelo rojo, se han encargado de duchar a su "pequeña" ante la mirada atenta de los espectadores, para luego vestirla con un trajecito verde de dos piezas, y colocarle un impermeable y un gorro de lluvia amarillos.
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Sin embargo, colocarle las medias fue una tarea muy difícil. Todos los detalles eran pocos para preparar a la niñita, que ha emprendido ya su viaje en barco por la ciudad en busca de su tío, el gran gigante, vestido de buzo y que mide 15 metros de alto.
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A partir de aquí, y durante los próximos dos días, tío y sobrina se trasladarán por todo el barrio gubernamental, pasando por la Cancillería, el Parlamento y hasta la estación turística de Checkpoint Charlie, antigua frontera entre el Este y el Oeste.
Por su parte, el gran buzo -que terminó de diseñarse en junio en la ciudad francesa de Nantes-, será presentado mañana en el río, justo enfrente de la estación central, y caminará después por toda la avenida del 17 de junio hasta llegar a la puerta de Brandeburgo, donde se reunirá el domingo por la tarde con su sobrina.
El cuento, ideado por el artista Jean Luc Courcoult, se remonta a la época en que Berlín era una región pantanosa aún habitada por gigantes. Un buen día, unos monstruos invadieron la ciudad y la escindieron en dos a través de un muro, que separó a un tío y su sobrina por muchos años.
El hombre, presa de la ira, fue a parar a las profundidades del océano, para tratar de buscar sin éxito a la niña, que a su vez esperaba desconsolada la llegada de su familiar junto al barco que zarpó. De pronto, la tierra comenzó a temblar, y a raíz de una fuerte ventisca, el muro se desmoronó y finalmente la pequeña, quien había decidido recorrer la ciudad para repartir un saco lleno de cartas nunca entregadas, se encontró de nuevo con su tío.
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