Se emborracharon, insultaron, no dejaron viajar en paz a los demás pasajeros, se bajaron y continuaron con la parranda iniciada once horas atrás. Este fue el reciente escándalo que protagonizaron el líder de Oasis, Liam Gallagher, y la cantante Lily Allen, en el vuelo que los llevó de Inglaterra a Japón.
Hasta aquel país asiático viajaron los ingleses para participar del festival Fuji Rocks, desde Londres y por la aerolínea Virgin Atlantic. Desde que abordaron el vuelo, las dos estrellas de rock comenzaron a beber.
"Liam y Lily comenzaron la maratón de alcohol antes de que el vuelo despegara, y continuaron con la fiesta incluso después del aterrizaje. Nos les importó en absoluto los otros pasajeros. Estaban en su mundo”, declaró uno de los pasajeros.
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Mientras que la azafata que los atendió, aseguró que estaban “totalmente embriagados” y no hubo manera de “hacerlos callar”. Así fue que soportaron las once horas de viaje: con cantos, gritos e insultos, una manera bien rockera de vivir. O como dijo el enojado pasajero: “Hay reglas distintas para las celebridades”.
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