El hijo de un fiscal de Perú murió luego de recibir una paliza y ser prendido fuego por una turba que lo confundió con un ladrón, en un acto común de la “justicia popular” andina.
Jack Briceño Ochoa, de 27 años, murió tras ser linchado en la ciudad de Juliaca, a 1500 kilómetros al sureste de Lima, Perú. Por allí deambulaba cuando un grupo de personas, al no reconocerlo como vecino, lo increpó.
El joven era hijo de Vicente Briceño, fiscal superior de la región surandina de Puno (que no quiso realizar declaraciones), y estudiante de medicina en Rusia. De visita en Juliaca, fue atacado a golpes por un grupo de personas, que además le prendieron fuego.
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Con quemaduras de segundo y tercer grado, fue trasladado al hospital Carlos Monge Medrano, donde falleció.
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Las primeras pesquisas policiales apuntan a que el estudiante deambulada por razones que se desconocen por una zona de la ciudad y los pobladores al no conocerlo sospecharon que preparaba algún robo y optaron por el linchamiento.
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Los linchamientos, o casos de "justicia popular" son frecuentes en Puno, lo que los expertos atribuyen a prácticas ancestrales de la etnia aymara, que tradicionalmente no se siente protegida por la legislación y las instituciones "blancas".
En Bolivia suelen presentarse problemas similares, aunque el panorama sufrió un vuelco con la llegada de Evo Morales a la presidencia.
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