"Los rehenes están encadenados día y noche", reveló guerrillera desertora de las FARC

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Télam
Por Télam
Una guerrillera desertora de las FARC relató las condiciones de cautiverio que sufrieron los legisladores asesinados del Valle del Cauca, quienes permanecieron encadenados durante años en los campamentos de la selva colombiana.

La joven que huyó hace una semana de un campamento en el Naya, entre Valle y Cauca, declaró al diario El Tiempo de Colombia con reserva de su identidad que junto a otro 9 guerrilleros recibió a finales del 2005 la misión de custodiar y cuidar recibir a tres de los doce políticos secuestrados.

"En el día tenían la cadena en las manos y en la noche se las poníamos en los pies, y cuando iban al baño les soltábamos una pero la otra sí seguía amarrada. Cuando orinaban era delante de nosotros y para las otras necesidades amarrábamos la cadena a un palo, pero no dejábamos de mirarlos", relató.

Según cuenta la desertora, al grupo de tres a su cargo "los movían entre tres campamentos que hay en la zona y los mantenían encadenados", mientras que a otros dos los bajaron de Corinto y el otro grupo lo tenían en Piedrasentada.

Durante la entrevista, la mujer identifica a los tres hombres que estuvieron bajo su custodia hasta los momentos previos a sus asesinatos, a los cuales no llegó a conocer por sus nombres pero si a tratarlos a pesar de las restricciones impuestas para el contacto.

"Estaban flaquitos cuando los recibimos. Había uno que estaba muy enfermo y tenía paludismo" al identificar por fotos a Rufino Varela, quien "llegó con escalofrío y no quería recibir comida. Tampoco hablaba".

"El (Rufino) repetía que prefería mil veces que lo mataran a seguir pasando esa pena y no me recibía comida, pero con el paso de los días ya aceptaba algo y por las mañanas me recibía la colada que les dábamos a las 10".

De Sigifredo López recuerda que nunca habló con los guerrilleros rasos y de Juan Carlos Narváez que se la pasaba hablando todo el tiempo con Rufino Varela, pero no confiaba en los subversivos.

El artículo periodístico resaltó que la ex guerrillera recuerda que un día que bajaron al río para el baño, Varela le pidió que lo ayudara a huir y él la ayudaría después a salirse de la guerrilla.

"Por eso cuando después supe que lo mataron me prometí que como fuera me volaba y me llevaba al comandante por delante", dijo la mujer quien cumplió su promesa la madrugada del pasado lunes, cuando aprovechó que estaba de guardia y salió corriendo del campamento.

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