La ex novia del sospechoso de raptar a Madeleine McCann contó la pesadilla que vivió a su lado
La mujer mantuvo una relación con Christian Brueckner durante los años en que sucedió la desaparición de la niña británica en Portugal.
Madeleine McCann desapareció poco antes de cumplir 4 años. Hoy tendría 18.
La ex novia de Christian Brueckner, el hombre que la fiscalía alemana investiga como sospechoso de secuestrar y asesinar a Madeleine McCann, contó los detalles de cómo fue su relación durante los años en que ambos vivieron en Algarve, un pequeño pueblo cercano a Praia da Luz, Portugal, el lugar donde la niña desapareció.
Los McCann fueron de vacaciones a esa ciudad balnearia de Portugal. Maddie desapareció el 3 de mayo de 2007, y según cree la fiscalía alemana que entiende en el caso habría sido asesinada al poco tiempo de ser capturada por el sospechoso.
Con este nuevo giro en la causa, el diario británico Mirror encontró a una ex novia del sospechoso y publicó una extensa entrevista.
La mujer que es originaria de Berkshire, Reino Unido, decidió reservar su identidad, ni siquiera quiso dar a conocer las siglas de su nombre, y sólo permitió que la fotografiaran con grandes anteojos y una mascarilla.
Según narró ella llegó a Portugal hacia finales del 2003, y conoció al hombre cuando ambos trabajaban en un restaurant del pueblo portugués, Algarve. Al inicio de su relación Brueckner resultaba “encantador”.
“Hasta ahora me he negado a creer que alguien con quien estuve involucrada pudiera cometer algo tan horrible y desagradable como lastimar a una niña. Pero ya no estoy segura. Estoy empezando a preguntarme si lo hizo. Y si lo hizo, necesita ser realmente castigado por ello", señaló.
La ex de Brueckner, que hoy tiene 45 años, recordó que al principio no sentía atracción por él, pero que con el tiempo supo conquistarla. “Tenía 28 años, él era un par de años más joven que yo. Todos lo llamaban Chris. Le gustaba, sabía que le gustaba, pero no estaba interesada. Poco a poco nos hicimos amigos en la primavera de 2004. Chris podría ser muy, muy encantador, muy divertido y muy suave en su forma de hablar. Siempre se vestía muy bien, mantenía la puerta abierta para las mujeres, ese tipo de cosas. Estaba sola aquí en Portugal, sin familia y estaba recibiendo toda esta atención de este tipo. Nos juntamos románticamente y al principio fue genial. La relación fue muy agradable".
Comenzaron a pasar mucho tiempo juntos en la alejada casa que el sospechoso había alquilado, casi convivían: “Yo estaba viviendo en un pequeño departamento sola en el mismo camino que el restaurante donde trabajamos. Él estaba viviendo en Luz en la casa que ha estado en las noticias toda la semana. Vivía solo. No era sórdido al principio, era muy encantador, incluso caballero. Conducía su lindo auto, el Jaguar negro, y era muy gentil y hablaba correctamente. Nuestra vida sexual era normal. No le gustaba nada raro conmigo", contó.
“Solíamos salir a comer mucho. Le gustaba llevarme a la playa, pero no a las del pueblo en Lagos. Siempre serían las playas de la costa oeste, que están más aisladas ya que no le gustaban las multitudes, eso es lo que dijo”, y agregó que: “Al principio parecía muy tranquilo, muy relajado, pero gradualmente después del verano las cosas cambiaron. Durante el verano fue bueno, pero durante el invierno comenzó a no ser tan bueno”.
A partir de ese momento comenzaría una pesadilla a su lado.
Un día notó que algo había cambiado en él cuando ella se cruzó con un amigo en Lagos, y a Brueckner no le gustó demasiado. “Estábamos conversando y de repente dejó de hablarme, como si estuviera asustado”, al tiempo la mujer se enteró que Christian había amenazado a su amigo. Allí comenzó a mostrar sus primeros signos de ser posesivo y violento.
Al tiempo, cuenta, que él comenzó a enojarse por cosas realmente pequeñas, y comenzó un acosas diario, a tal punto que le exigía que limpiara su casa, y le repetía una y otra vez que era una “vaga”.
La violencia comenzó a intensificarse y durante la noche de Año Nuevo de 2005 sucedería algo que la mujer no olvidaría jamás. “Comencé la víspera de Año Nuevo trabajando en Taberna de Lagos y después de la medianoche trabajaba en otro bar. Chris estaba en el bar y borracho. Algunos tipos muy agradables con los que me había hecho amigo vinieron del bar de al lado para saludarme y me dieron un abrazo. En ese momento, Chris con una rabia loca y me arrastró frente a todos. Me agarró por el cuello, me llevó a los baños y me golpeó la cabeza contra la pared. Hubo personas que lo sacaron de mí, creo que se necesitaron cuatro hombres grandes para apartarlo de mí".
Cuando la policía llegó al lugar, ella estaba en shock y él ya no estaba. No quiso hacer la denuncia por temor a que cayera preso y luego la represalia fuera aún mayor. Luego fue acompañada a su departamento por una pareja amiga.
Pero al llegar noto algo extraño: “Es difícil de explicar, algo simplemente se sentía extraño. Fui al baño y la tapa del inodoro estaba levantada. Siempre pongo el asiento del inodoro. Estaba segura de que alguien estaba allí o había estado. Empecé a buscar en los armarios y luego pensé en revisar debajo de la cama. Me asomé y me llevé la sorpresa de mi vida. Estaba escondido, acostado de espaldas, mirándome. ¿Te imaginas cómo se sintió? Me congelé, no sabía lo que me iba a hacer. Salió de debajo de la cama, actuó como si todo fuera normal, se despidió de mí, salió y cerró la puerta detrás de él. Quedé allí sola, temblando y temblando. Creo que él estaba allí esperando para ver si llevaba a alguien a casa conmigo. Hasta el día de hoy todavía me pregunto qué hubiera pasado si hubiera traído a alguien esa noche", rememoró.
Había ingresado a su apartamento por una ventana. El mismo modus operandi que siempre sospecharon los investigadores que permitió ingresar a la habitación donde dormía la niña británica junto a sus hermanos.
Al tiempo volvieron a estar juntos por un tiempo.
"Mucha gente estaba muy, muy enojada porque volví con él después de lo que había sucedido en la víspera de Año Nuevo. Me pidió perdón, diciendo que perdió el control porque estaba borracho y no volvería a beber. No era un gran bebedor cuando estábamos juntos, así que estúpidamente le creí y volvimos a estar juntos. Pero nunca fue lo mismo”.
A tal punto no fue lo mismo que hacia mediados de ese año, la relación llegó a un punto final. “Encontré ropa interior que no era mía y me enojé mucho, cuando lo enfrenté al respecto en su casa, nuevamente se volvió completamente loco. Me llevó de regreso a Lagos. Salí de su auto y eso fue todo lo que a mí respecta”.
Fue a partir de ese momento en que Brueckner comenzó a acosarla y a seguirla. Entonces sí dio intervención a la policía. Le prohibieron ingresar al bar donde ella trabajaba, pero la esperaba fuera y la seguía.
“A veces me rogaba volver con él. Otras me decía que averiguaría dónde vivían mis padres y que haría algo con ellos”.
Cuando Madeleine desapareció, ella aún estaba en Algarve. “Recuerdo el caso de Madeleine. Recuerdo estar en Portugal cuando sucedió. Al principio pensé que la encontrarían, pero no lo hicieron y luego se hizo cada vez más grande. La policía portuguesa me habló tres veces el año pasado, pero nunca me dijeron que se trataba de Madeleine. Dijeron que se trataba de él, lo estaban investigando porque descubrieron que había violado a una anciana en Luz en 2005. Querían saber todo sobre él. Pero no tenía idea de que tenía que ver con Madeleine también. Me preguntaron cómo era la relación, cómo era la vida sexual, cómo me trataba, cómo trataba a las mujeres".
“Querían saber si le gustaban las mujeres mayores, las mujeres más jóvenes, de qué tipo, de qué clase. Me preguntaron qué personas conocía, nombres, contactos, y preguntaron sobre el auto Jaguar. No recuerdo que hayan dicho nada sobre la caravana. Nunca vi eso", concluyó la mujer que aún vive bajo la sombra de aquella relación tortuosa con el principal sospechoso de haber raptado, abusado y asesinado a Madeleine McCann.
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